El test de laboralidad y los trabajos realizados a través de plataformas digitales

¿Los repartidores, mensajeros y demás personas que prestan servicios a una clientela abierta a través de plataformas digitales son trabajadores dependientes o empresarios de su propio trabajo?

No hay cuestión que, como esta, haya sido objeto en la última etapa opiniones de signo más opuesto, tanto a nivel doctrinal como incluso jurisprudencial. Y no solo en España sino en todos los países donde se ha instalado este modelo de negocio.

Conviven, así, quienes consideran que nos encontramos ante profesionales que operan de forma independiente, decidiendo con libertad prestar sus servicios cuando lo consideren oportuno, con aquellos que entienden que estos llevan a cabo auténticas prestaciones de trabajo dependiente, caracterizadas además por formas de control particularmente penetrante e invasivo.

¿Cómo es posible que sobre una misma realidad puedan sostenerse, además con argumentos, posiciones tan opuestas?

Quizá una parte de la explicación se encuentre en la gran diversidad de fórmulas con las que operan las referidas plataformas.

La razón de fondo, sin embargo, me parece que se encuentra en el hecho de que en estos casos, dadas las peculiaridades de la forma de operar de estas plataformas, la calificación jurídica de estas relaciones se ve extraordinariamente dificultada por el hecho de que dentro de ellas conviven rasgos típicos del trabajo por cuenta propia o autónomo, como la libertad de elección de horarios y de aceptación de encargos, con otros propios del trabajo subordinado o dependiente, como la organización del servicio por la plataforma, la fijación de los precios por esta o la existencia de medios de control sobre la actividad de la persona.

No es de extrañar que, a partir de esta contradictoria realidad, las opiniones difieran, ya que existen  argumentos para sustentar una u otra posición al menos con una dosis inicial de razonabilidad.

Ello nos coloca delante de una cuestión metodológica fundamental, que afecta nada menos que a la raíz misma del método de calificación, expresado a través del test de laboralidad basado en la presencia de indicios de los elementos típicos del contrato de trabajo y en especial de la subordinación.

La cuestión no es otra que la de cómo proceder en los casos difíciles de calificar, es decir en aquellos en los que existen un buen número de indicios tanto a favor como en contra de la calificación como laboral de la relación, de forma que no nos es posible inclinarnos con claridad y desde un inicio por una u otra conclusión.

Por supuesto, para determinar qué calificación debe prevalecer en estos casos, que son los que justifican la existencia del método, no basta con comprobar la presencia de indicios de uno de los lados. Ni tampoco con comprobar qué lista de indicios es más extensa, puesto que no nos encontramos delante de una cuestión puramente cuantitativa, sino más bien cualitativa.

Antes bien, es preciso tener en cuenta que los indicios de un lado representan otros tantos argumentos en contra de la calificación de la relación desde el lado contrario. Y que la calificación final que se adopte debe ser una que, basándose en los elementos de juicio de uno de ellos, sea capaz de negar o neutralizar los del otro, dando una explicación satisfactoria de la economía global del vínculo.

Esto significa que no bastará con afirmar la concurrencia, incluso abundante, de indicios de un tipo, por ejemplo de trabajo autónomo, si no se consigue ofrecer una explicación convincente de la simultánea presencia de indicios del otro, ya que lo que procederá en tal caso será la realización del mismo procedimiento desde el lado contrario, para ver si es posible llegar por esa vía a un resultado global más satisfactorio.

Las conclusiones que se extraen de la realización de este análisis respecto del trabajo prestado a través de plataformas digitales resultan ilustrativas de hasta qué punto es posible aplicar con razonable fiabilidad el método de indicios a las nuevas formas de trabajar. Y de cómo estas en muchos casos, bajo un barniz de modernidad, encierran formas especialmente penetrantes de control sobre el trabajo ajeno.

De todo ello doy cuenta en la columna de Opinión publicada en Trabajo y Derecho número 69 , titulada “El test de laboralidad y los trabajos de la gig economy”, que me complace mucho poner a disposición de los fieles amigos de este espacio compartido.

La cubierta y el sumario de Trabajo y Derecho número 69 pueden ser descargados desde el siguiente enlace:

Trabajo y Derecho 69 – cubierta y sumario

El texto de la Opinión de Wilfredo Sanguineti titulada “El test de laboralidad y los trabajos de la gig economy” puede ser descargado desde el siguiente enlace:

El test de laboralidad y la gig economy-TD 69-WSANGUINETI

La versión digital de un clásico del laboralismo latinoamericano y un texto sobre el impacto de la crisis sanitaria

El pasado 13 de agosto se realizó la presentación de la edición digital, complementaria a la edición en papel, del clásico por excelencia del laboralismo latinoamericano: la revista Derecho Laboral, fundada hace más de cincuenta años y por cuya dirección han pasado muy queridos y admirados maestros uruguayos de nuestra disciplina, como Francisco de Ferrari, su fundador, Américo Pla Rodríguez, Hector Hugo Barbagelata y Oscar Emida Uriarte.

Este paso es expresión del dinamismo de los laboralistas uruguayos y de su vocación de explorar nuevas vías para la difusión de la reflexión doctrinal profunda sobre temas jurídico-laborales, tanto o más meritorios en un momento como el actual, en el que esta preocupación parece perder espacio en favor de una reflexión más inmediata e instrumental en otras latitudes, pese a ser más necesaria que nunca.

Me complace por ello compartir con los fieles amigos de este espacio de análisis y crítica las palabras de presentación de la edición digital de Derecho Laboral pronunciadas por Hugo Barretto Gione, miembro del consejo de editorial de la revista,  pronunciadas en el referido acto.

La entrada se complementa con la presentación y las conclusiones del artículo titulado “El Derecho del Trabajo español de emergencia sanitaria”, que he publicado en este número de Derecho Laboral.

La revista Derecho Laboral ahora en versión digital: la historia y el presente

Hugo Barretto Gione

La revista DERECHO LABORAL que fundaran en 1948 Francisco de Ferrari, Américo Plá Rodríguez y Héctor – Hugo Barbagelata presenta hoy su edición digital, en lo que constituye una transformación fundamental que permitirá un acceso y difusión “capilar” de unos contenidos que, si bien han ido renovándose – en lo generacional, con la promoción de nuevos autores,  y en lo temático, como respuesta natural a la dinámica de la evolución del derecho  –  mantienen las marcas del rigor y el pluralismo que han destacado la labor de los juristas del trabajo de nuestro país.

No vamos a hacer menciones en particular a quienes nos acompañan, pero no puedo dejar de señalar la presencia del Lic. Pedro Daniel Weinberg, presidente de la Fundación Electra, y de la Dra María Josefina Plá Regules, directora de la Institución Nacional de Derechos Humanos. Ambos nos evocan, por distintas y obvias razones, las figuras de Barbagelata y Plá Rodríguez, además de la calidad y significación personal que ostentan en sus respectivos campos de actuación.

Quiero compartir unas breves reflexiones sobre tres aspectos que me parecen medulares en una oportunidad como la presente: en primer lugar, denotar el lugar desde dónde se escribe la revista Derecho Laboral; en segundo término, introducirnos en cómo se escribe  la revista, y por último, trazar alguna consideración acerca de cuál es la función,  para qué se escribe o qué aporte puede realizar una publicación de las características de Derecho Laboral.

Reparar sobre el lugar desde dónde se escribe parece una pregunta pueril, puesto que es claro que la revista se publica por la Fundación de Cultura Universitaria, una editorial nacional e independiente que navega en  difíciles aguas de la globalidad de los mercados, surcadas por el poder de empresas multinacionales que han concentrado la oferta de revistas y a menudo homogeinizan sus contenidos.

Este tipo de análisis –  el lugar desde dónde se escribe – no siempre es percibido ni valorado, puesto que como ocurre con el relato de Edgar A. Poe “La carta robada”, a veces las cosas más evidentes son las más difíciles de ver, y por ello permanecen ocultas a una mirada inercial.

La revista se escribe desde el mejor lugar en que se puede escribir de Derecho en nuestro país, que es la FCU.

Se trata de una entidad sin fines de lucro, cuyo objetivo histórico desde el lejano 1968 es la promoción de la cultura jurídica y del autor nacional en un contexto en el que nuestros países son en muchos casos meros y pasivos  tomadores de doctrinas elaboradas desde centros de producción simbólica que poco tienen que ver con las circunstancias materiales de países del tercer mundo. Esto no equivale decir que postulemos esa especie de nacionalismo reaccionario que concibe a lo extranjero como “foráneo”, tan en boga en sectores de la sociedad y la política vernácula, ya que el progreso de la ciencia del derecho se nutre de aportaciones dogmáticas que se sostienen por sus atributos de calidad y de capacidad explicativa  por encima de las fronteras de los Estados, amén de la importancia que revisten las normas internacionales en materia de Derechos Humanos y su aplicación directa en los ordenamientos nacionales.

Pero aún la lectura de los autores canónicos de las distintas disciplinas debe hacerse sin perder el horizonte de la circunstancia más inmediata que configura la realidad propia.

Pensar la revista desde dónde se escribe es abrirse una panoplia de otras posibilidades o de otros lugares, ya que las publicaciones periódicas en nuestra disciplina muestran hoy una enorme diversidad de procedencias, como son las instituciones universitarias, las fundaciones, los estudios jurídicos, las iniciativas privadas, las páginas web,  las casas editoriales de distinto porte, etc, que podrían dar la razón a aquellas tesis que se convirtió en un aforismo de “el medio es el mensaje”, en tanto que el aparato que sirve de soporte a una publicación suele ser condicionante del modo de abordar y encarar la temática jurídica de que se trate.

Ciertamente que este tipo de percepciones no son corrientes en nuestro medio, que es tributario de una usanza que sigue sin desvíos: la atención preferencial, cuando no única, casi un encandilamiento, que  merece al jurista el texto legal.

Los estudios del derecho del trabajo se centran así de manera exclusiva en el  producto –  la norma jurídica – que es simplemente descrita o analizada hasta el agotamiento, sin atisbar ni poner la mirada en el modo de producción o, sea,  el proceso que precede a esa actividad de la dogmática tradicional.

Es claro que dedicar un sesgo de la investigación jurídica a escudriñar en el “gabinete” que constituye el lugar desde dónde se escribe,  es un método un tanto incómodo, porque por esa vía pueden desvelarse los vínculos profesionales del jurista, sus adscripciones institucionales, o ideológicas,  en un campo como el jurídico donde buena parte del prestigio viene dado por revestirse como académico aséptico y neutral y nunca como un implicado o un participante en el sistema jurídico que trata o del fenómeno que estudia.

Estamos por tanto  ante una indagación meta/dogmática inhabitual en nuestro entorno, y que por esa auto/limitación y la resignación consiguiente, no ha sacado partido de  las oportunidades y los instrumentos analíticos tendientes a alcanzar una mayor comprensión de los problemas jurídicos. Una amplificación del horizonte de comprensión de este tipo daría curso, por ejemplo, a incorporar la perspectiva de una cierta sociología de la creación jurídica, dando cuenta de los condicionamientos de la labor doctrinaria.

En otro orden, cabe destacar que en el caso de Derecho Laboral, su partida de nacimiento de 1948 la hace casi contemporánea con algunos hitos sustanciales de nuestra legislación del  trabajo, como son las leyes sobre terminación de la relación de trabajo de 1944 y antes de eso, la misma ley de Consejos de Salarios de 1943. Y la reforma constitucional que dio entrada a los derechos sociales en 1934 tampoco estaba, en definitiva, tan lejos.

Esta historicidad de la revista hizo que tuviera un desarrollo paralelo, de una parte,  la dogmática laboral que paulatinamente construyó y por otro lado,  la misma legislación laboral a que estaba referida esa actividad jurídica.

O sea, la elaboración de una disciplina autónoma y particular como ha sido el derecho del trabajo se hizo en una revista que tuvo una extraordinaria permeabilidad con el fenómeno mismo de la edificación de la legislación laboral y social, a la cual alentaba y criticaba a la vez, como repitiendo  esa relación a ratos contradictoria de resultar ambos márgenes (la doctrina y la legislación), “rivales y hermanos”, como dice la canción popular de J. Roos sobre dos barrios montevideanos.

La revista fue así testigo y partícipe de la evolución del derecho del trabajo en el Uruguay.

Siendo una publicación independiente, no se inspiró ni postuló ninguno de los intereses actuantes en las relaciones de trabajo, sino que se asentó en la confluencia del pensamiento social (y hasta político) de sus directores y autores principales, que tenían concepciones distintas sobre cómo se constituían esas relaciones de trabajo y cuáles eran los remedios para re/equilibrarlas.

Este dato idiosincrático de la revista, esa tensión saludablemente nunca resuelta en su seno, contribuyó no solamente a generar una labor signada por el pluralismo académico, sino que también coadyuvó al carácter dialogante, amortiguador y progresivo que tuvo la legislación laboral en el Uruguay. La modulación de los diferentes enfoques en los contenidos de la revista configuró un “modo de ser”, una convivencia contrapuntística de distintos puntos de vista que nunca hegemonizaron en particular, pero esa misma falta de una hegemonía se trasladó, en mi opinión, a la propia manera de impulsar el progresismo y reformismo social dotándolo de una pertinaz manera democrática de saldar los conflictos sin suprimirlos. O sea, sacar el mejor provecho de la dialéctica indefinición última de los conflictos sociales.

En cuanto al segundo aspecto que anotábamos, referido a cómo se hace la revista, parece evidente que no se trata de una acumulación de materiales sino que cada número obedece a un plan previamente discutido y definido por el Comité de Redacción que integramos con Hugo Fernández Brignoni y Rosina Rossi.  Este número 277  que ahora presentamos se articula en tres partes bien diferenciadas, a saber, unas seis contribuciones –que incluyen un artículo del prof. peruano Wilfredo Sanguineti– sobre las políticas normativas en respuesta a los efectos de la pandemia del COVID 19 (de autoría de Héctor Zapirain, Graciela Giuzio, Alvaro Rodríguez Azcué, Fernando Delgado y Ana Laura Gandini con Virginia Perciballi); un bloque sobre Derechos Humanos y Derecho del Trabajo, que recoge las presentaciones de quienes participaron de un evento organizado en Faculta de Derecho, con contribuciones de Danubio Moreira, Leticia Iglesias y Felipe Michelini, y un tercer bloque sobre negociación colectiva, con dos investigaciones sobre sistematización de los contenidos de las resoluciones de los Consejos de Salarios, a cargo de Carolina Panizza y de Arturo Ferrizo con Fabián Pita, más una reflexión de carácter más general de Eduardo Ameglio sobre la necesidad de modificar ciertos aspectos de las competencias de los consejos de salarios. En materia jurisprudencial, sección a cargo de Alejando Castello y Graciela Giuzio, se anotan dos sentencias, una sobre reinstalación, de autoría de Virginia Antúnez e Ignacio Olivera, y otra sobre jus variandi, de Nataly Rodríguez. La sección de bibliografía es de responsabilidad de Ariel Nicoliello y en esta oportunidad nos ha tocado comentar un libro sobre la última reforma laboral mexicana, de autoría de Alcalde, Ruby y Naria, para finalmente dar cuenta de la normativa del último trimestre  y los comentarios que merece a cargo de Adriana López, Carolina Panizza y Betiana Quintana.

La planificación de la revista incluye la atención a los complejos equilibrios a salvaguardar entre autores nacionales y extranjeros, el sesgo hacia los componentes generacionales (la revista se ha preocupado de promover jóvenes autores), de género y de contemplar también los diversos puntos de vista existentes en la doctrina nacional. La puesta en marcha del equipo de trabajo de la revista implica también la coordinación con el Consejo Asesor (Juan Raso Delgue y Jorge Rosenbaum) y en su conjunto, la tarea del funcionamiento todo de cada número implica una especie de trabajo coral o polifónico.

Finalmente, en el para qué  la revista, su función esencial es la de constituirse en el vehículo de construcción y difusión de la cultura jurídica laboral uruguaya (con una atención a lo latinoamericano), creando un tipo de pensamiento jurídico muy fuertemente sujeto a la controversia (el campo de producción simbólica en el derecho del trabajo es parte de la disputa del poder, podríamos decir siguiendo a Bourdieu) y por ende, provisoria.

Pero por encima de esa contradicción y provisoriedad, hay un trasfondo y una línea de pensamiento marcante, que conforma una tradición o un horizonte que opera sobre el saber práctico destinado a dar un sentido a las nomas y al derecho todo.

Ese vínculo estrecho e indisociable entre la cultura jurídica y los institutos normativos no puede medirse cuantitativamente, pero parece de toda evidencia que los estudios y los puntos de vista de los grandes autores de la disciplina tuvieron mucho que ver con el curso de las políticas laborales y ni qué decir con las formas de entender, interpretar y aplicar las normas.

Cuánto de incidencia tuvieron los artículos de Plá Rodríguez (“Un enfoque sobre la flexibilización”) y Héctor – Hugo Barbagelata (“Los límites de la flexibilidad del mercado de trabajo”) de la revista N° 155 en 1989 es difícil de mensurar, pero seguramente morigeraron el impacto de las políticas neoliberales en lo laboral que tanto afectaron el derecho del trabajo en otros países de la región latinoamericana. Otro tanto puede decirse de los artículos y conferencias de Oscar Ermida Uriarte sobre la inconveniencia de reglamentar el derecho de huelga  en oportunidad de un proyecto de ley regresivo presentado a principio de los años noventa por el gobierno del Partido Nacional de entonces.

En síntesis, celebramos la revista Derecho Laboral digital como un formato nuevo, es cierto, pero, como dijimos en el editorial  del presente número, se trata de una innovación dentro de una tradición, un cambio que procura potenciar hacia el futuro ese papel que ha protagonizado la revista de constructora, testigo y partícipe del Derecho del Trabajo en el Uruguay.

La página de la Fundación de Cultura Universitaria a partir de la cual es posible acceder a la versión digital de Derecho Laboral puede ser descargada desde el siguiente enlace:

https://revistas.fcu.edu.uy/index.php/RDL/index

El texto de la presentación y las conclusiones del estudio de Wilfredo Sanguineti titulado “El Derecho del Trabajo español de la crisis sanitaria” puede ser descargado desde el siguiente enlace:

WSANGUINETI-El derecho del trabajo español de la crisis sanitaria-Derecho Laboral 277-presentación y conclusiones

Rumbo a Lima 2021: lanzamiento del Grupo Internacional de Investigación “comercio internacional y trabajo”

En septiembre de 2021, cuando confiamos que la situación que aún estamos viviendo sea ya parte de nuestros recuerdos, se celebrará en Lima el XXIII Congreso Mundial de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, en feliz coincidencia con la conmemoración del bicentenario de la existencia del Perú como nación independiente.

Siguiendo un método de trabajo iniciado con ocasión de su congreso anterior, celebrado en Turín en 2018, la dicha sociedad decidió el pasado año configurar siete grupos de investigación internacional, a los que se encargó la realización de las labores preparatorias de las ponencias a ser presentadas en Lima, con el fin de que estas se elaboren a partir de un proceso de reflexión colectiva en el que participen juristas de todo el mundo interesados en ofrecer su contribución respecto de cada uno de los temas a tratar.

Entre estos grupos se encontró uno sobre “comercio internacional y trabajo”,  cuya coordinación me fue encomendada en representación de la asociaciones peruana y española de Derecho del Trabajo, y al que fueron invitados a participar los miembros de las distintas asociaciones nacionales a través de una convocatoria realizada por la Sociedad Internacional el pasado mes de mayo, a la que se acompañó un Documento Base en el que se desarrollaban las líneas maestras del enfoque del tema, que en esta ocasión giraría en torno a los mecanismos de garantía del trabajo decente en las cadenas mundiales de producción de las empresas multinacionales, y se formulaba un cuestionario  al que se intentaría responder a través del trabajo del grupo.

Luego de un laborioso proceso estoy en condiciones de compartir con los amigos de esta bitácora el feliz resultado de esta convocatoria, que ha sido la conformación de un nutrido grupo internacional de investigación, compuesto por 67 especialistas de 14 nacionalidades distintas, organizados en nueve subgrupos de trabajo.  A todos ellos mi infinita gratitud por haber acogido esta propuesta y acompañarme en esta aventura intelectual, ilusionante e inédita para mí.

El grupo ha iniciado sus labores esta semana, estando previsto que, luego de una fase de intercambio de información, sus integrantes procedan a elaborar sus respuestas al cuestionario planteado, las cuales serán objeto de discusión y debate en un seminario internacional que se celebrará desde la Universidad de Salamanca a partir de un documento de síntesis que será elaborado por el coordinador.

El resultado será una ponencia general enriquecida por las contribuciones de juristas de muy diversas latitudes y un amplio número de comunicaciones o ponencias voluntarias sobre el tema, que serán presentadas en septiembre de 2021 en el Congreso de Lima.

A continuación se reproducen para los esforzados seguidores de esta página personal la composición del grupo internacional y el cuestionario que guiará su trabajo.

En el siguiente enlace encontrarán, además, el Documento Base en sus versiones en castellano e inglés:

DOCUMENTO BASE-Grupo comercio internacional y trabajo-WSANGUINETI

BASE DOCUMENT-Group global trade and work-WSANGUINETI

COMPOSICIÓN DEL GRUPO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN

“COMERCIO INTERNACIONAL Y TRABAJO”

1)  ARGENTINA

– Gullermo Gianibelli, (Universidad de Buenos Aires) COORDINADOR

– Hebe García Borrás (Juez de Trabajo)

– Gastón López Argonz (Universidad de Buenos Aires)

2) BRASIL

– Tulio Oliveira Massoni (Universidade Federal de São Paulo) COORDINADOR

– Francesca Columbu (Universidade Presbiteriana Mackenzie-CCT Campinas)

– Daniele Gabrich Gueiros (Universidade Federal do Rio di Janeiro)

– Leonardo Gomes Mello e Silva (Universidade de São Paulo)

– Sayonara Grilo (Universidade Federal do Rio di Janeiro)

– José Eymard Loguercio (Centro Universitario IESB)

3) ESPAÑA

– Luis Gordo (Universidad Autónoma de Madrid) COORDINADOR

– Antonio Ojeda Avilés (Universidad de Sevilla)

– Eva María Blazquez Agudo (Universidad Carlos III de Madrid)

– Fernando Boró Herrera (Universidad Rey Juan Carlos)

– Dulce Cairós Barreto (Universidad de La Laguna)

– Sergio Canalda Criado (Universidad Pompeu Fabra)

– Juan Escribano Gutiérrez (Universidad de Almería)

– Carlos de Fuentes García-Romero de Tejada (Universidad Complutense de Madrid)

– Antonio García-Muñoz Alhambra (Unversidad de Castilla-La Mancha)

– David Lantarón Barquín (Universidad de Cantabria)

– Nerea Magallón Elosegui (Universidad del País Vasco)

– Pablo Puente Martínez (Universidad de Salamanca)

– María Dolores Valdueza Blanco (Universidad Carlos III de Madrid)

– Anna Zerbi (Abogada)

4) FRANCIA

– Isabelle Daugareilh (Université de Bordeaux) COORDINADORA

– Luca d’Ambrosio (Université París I)

– Tatiana Sachs (Université Paris Nanterre)

5) ITALIA

– Enrico Gragnoli (Università di Parma) COORDINADOR

– Susanna Palladini (Università di Parma)

– Maria Giovanna Greco (Università di Parma)

– Stefano Corso (Università di Parma)

– Ilaria Bresciani (Università di Macerata)

– Guido Canavesi (Università di Macerata)

– Filippo Olivelli (Università di Macerata)

– Alessandro Boscati (Università di Milano)

– Caterina Timellini (Università di Milano)

– Alessandra Sartori (Università di Milano)

– Matteo Corti (Università Cattolica di Milano)

– Antonio Di Stasi (Università Politecnica delle Marche)

– Laura Torsello (Università Politecnica delle Marche)

– Alessandro Giuliani (Università Politecnica delle Marche)

– Antonello Olivieri (Università di Foggia)

– Loredana Ferluga (Università di Messina)

– Vania Brino (Università di Venezia)

– Valentina Cagnin (Università di Venezia)

– Marco Ferraresi (Università di Pavia)

– Michele Murgo (Università di Pavia)

– Maria Dolores Ferrara (Università di Trieste)

6) PAÍSES DE EUROPA DEL ESTE

– Charles Szymanski (Vytautas Magnus University – Lituania) COORDINADOR

– Viktor Gotovac (University of Zagreb – Croacia)

– Martin Bulla (Trnava University – Eslovaquia)

– Andrea Olsovska (Trnava University – Eslovaquia)

– Jakub Stelina (University of Gdansk – Polonia)

– Marta Zbucka-Gargas (University of Gdansk – Polonia)

– Monica Gheorghe (Lucian Blaga University – Rumanía)

7) PERÚ

– María Katia García Landaburu (Pontificia Universidad Católica del Perú) COORDINADORA

– Miguel Canessa (Consultor OIT)

– Carlos López Hurtado (Comisión Internacional de Juristas)

8) URUGUAY

– Amalia de la Riva (Universidad de la República) COORDINADORA

– Marcelo Dufey (Universidad de la República)

– Daniela García (Universidad de la República)

– Marcelo González (Universidad de la República)

– María José Vallejo (Universidad de la República)

9) OTROS PARTICIPANTES

– Nicolás Bueno (University of Zurich)

– María Teresa Carinci (Università di Milano)

– Luisa Corazza (Universitá del Molise)

– Jean-Michel Servais (OIT)

GRUPO DE INVESTIGACIÓN

“COMERCIO INTERNACIONAL Y TRABAJO”

– CUESTIONARIO-

1) NORMAS E INSTRUMENTOS INTERNACIONALES

1.1. ¿Considera que la noción de debida diligencia promovida por diversos instrumentos internacionales constituye una herramienta apta para promover la puesta en práctica procesos eficaces de garantía de los derechos laborales a escala transnacional por las empresas multinacionales?

1.2. ¿Qué papel asigna dentro de la gobernanza global del mundo del trabajo al proceso de elaboración de un instrumento internacional sobre las obligaciones y responsabilidades de las empresas en materia de derechos humanos? ¿Qué contenidos debería incluir para cumplir un rol eficaz en este campo? ¿Cree viable su aprobación?

1.3. ¿Cuál es el espacio de los instrumentos internacionales antes referidos en la construcción de una disciplina transnacional de las relaciones de trabajo? ¿Cuál será su impacto sobre el sistema tradicional de fuentes del Derecho del Trabajo?

2) TRATADOS DE LIBRE COMERCIO

2.1. ¿Considera que la inclusión de cláusulas laborales en los TLC constituye un mecanismo útil para la promoción del trabajo decente en las cadenas mundiales de producción?

2.2. ¿Qué efectos han tenido las cláusulas laborales incluidas en los TLC suscritos por su país? ¿Han contribuido a mejorar la protección de los trabajadores?

2.3. ¿Qué cambios considera que deberían hacerse en el diseño actual de las cláusulas laborales y sus procedimientos de control para potenciar su eficacia?

2.4. ¿Es partidario de incluir en los TLC cláusulas que impongan a los países signatarios el deber de exigir a las empresas una actuación diligente en materia de derechos laborales?

2.5. ¿Cree conveniente que se incluyan en los TLC disposiciones sobre salarios?

 3) ACCIÓN NORMATIVA DE LA OIT

3.1. ¿Cuál debe ser en su opinión la orientación de la acción de la OIT en la presente etapa? ¿Entiende que debe limitarse a cumplir un rol de difusión de conocimientos, formación y promoción o convendría que desarrolle también una actividad normativa?

3.2. ¿Cree necesaria la aprobación de un convenio internacional dirigido a regular el trabajo en decente en las cadenas mundiales de producción o son suficientes los convenios existentes? ¿Qué contenido debería tener ese convenio, de considerarlo necesario?

3.3. ¿Qué relación existe entre las declaraciones y convenios de la OIT y los instrumentos internacionales que buscan promover la debida diligencia en el desarrollo de las actividades empresariales?

3.4. ¿Y entre esa declaraciones y convenios y los instrumentos privados de gestión laboral transnacional creados por las empresas multinacionales?

4) INSTRUMENTOS Y POLÍTICAS DE LA UNIÓN EUROPEA

4.1. ¿Qué eficacia ha tenido en su país la Directiva sobre información no financiera? ¿Cree que basta con este instrumento para promover una actuación diligente por parte de las grandes empresas europeas?

4.2. ¿Considera necesaria la aprobación de una directiva comunitaria que regule la debida diligencia empresarial en materia de derechos humanos? ¿Con qué contenidos?

4.3. ¿Qué otras medidas o iniciativas podría adoptar la Unión Europea con ese fin

5) NORMAS ESTATALES

5.1. ¿Considera que los Estados sede de las casas matrices de las empresas multinacionales deberían adoptar medidas legislativas dirigidas a promover o imponer la adopción por parte de estas de medidas de control de sus cadenas mundiales de producción?

5.2. ¿Cuál debería ser el contenido de esas normas? ¿Deberían ser normas promocionales, creadoras de obligaciones de información o de imposición de un deber vigilancia sobre dichas cadenas? ¿Qué ventajas posee en su opinión cada uno de estos sistemas?

5.3. ¿Existen en su país normas o iniciativas en marcha que persigan alguno de esos objetivos?

5.4. ¿Cree viable jurídicamente la regulación por el Derecho de los países sede de supuestos de responsabilidad de las casas matrices por falta de diligencia en el control de las actividades de las empresas colaboradoras? ¿Cuál podría ser su contenido?

5.5. ¿Qué papel deberían cumplir las normas de los países de destino de las actividades de las empresas multinacionales? ¿Qué relación deberían mantener con las normas de los países sede y las iniciativas puestas en marcha por las empresas multinacionales?

6. INSTRUMENTOS DE GESTIÓN LABORAL TRANSNACIONAL DE LAS EMPRESAS MULTINACIONALES

6.1. ¿Cuáles son en su opinión las principales fortalezas y debilidades de estos instrumentos? ¿Qué medidas podrían adoptarse para superar estas últimas?

6.2. ¿Conoce ejemplos de buenas prácticas en materia de control de las cadenas mundiales de producción? ¿Cuáles son sus características más relevantes?

6.3. ¿Qué espacio debe asignarse a los trabajadores y sus representantes a nivel internacional, nacional y local en el diseño y la aplicación de estas iniciativas?

6.4. ¿Qué mecanismos considera que pueden contribuir de manera más eficaz a la mejora del control sobre el terreno de la aplicación de estos instrumentos?

6.5. ¿Cree posible y aconsejable la inclusión en estos instrumentos de cláusulas que regulen las prácticas de compra de las empresas?

6.6. ¿Considera viable la puesta en marcha de iniciativas privadas de carácter multilateral dirigidas a promover el trabajo decente en sectores y países determinados? ¿Qué condiciones deberían cumplir estas? ¿Debería la OIT desempeñar un papel relevante en su promoción?

6.7. ¿Cuál es en su opinión la relación entre estos instrumentos y las normas internacionales del trabajo? ¿Son estos capaces de realizar una contribución relevante a su aplicación?

6.8. ¿Qué vínculo existe entre estos instrumentos y la legislación interna de los países de destino de las actividades de las empresas multinacionales? ¿Cree que contribuyen a su eficacia?

7) IMPACTO DE LA CRISIS SANITARIA GLOBAL

7.1. ¿Cree que la crisis sanitaria pone en cuestión los presupuestos con los que ha venido afrontando la tutela de los derechos asociados al trabajo en el espacio económico global?

7.2. ¿Entiende que la dicha crisis ralentizará el ritmo de avance del trabajo decente en las cadenas mundiales de producción o considera que servirá más bien para avanzar hacia un modelo de negocio que tenga más en cuenta las necesidades de los contratistas y trabajadores?

7.3. ¿Qué medidas deberían adoptarse para lograr un diseño más sostenible de estas cadenas desde el punto de vista económico y social? ¿Cree conveniente la adopción de acuerdos que regulen las prácticas de compra de las multinacionales?

7.4. ¿Qué papel pueden cumplir los Estados sede de las grandes empresas en esta transformación?

LABOREM 22 y el retorno de la reflexión científica sobre el Derecho del Trabajo en el Perú

El pasado miércoles 24 de junio se presentó el número 22 de Laborem, la revista de la Sociedad Peruana de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social (SPDTSS), en un acto en el que tuve la ocasión de participar.

La aparición de este nuevo número de Laborem, de la mano de un nuevo Director y un nuevo Consejo Editorial, a los que felicito,  en riguroso cumplimiento de su programación semestral, tiene en mi opinión un valor simbólico muy especial, tanto para la SPDTSS como para el Derecho del Trabajo en el Perú.

Esto es así en la medida en que expresa la decisión de dicha Sociedad de recuperar su vocación de actuar como una auténtica sociedad académica, y por tanto no solo como una agrupación de profesionales más o menos destacados, que es la que inspiró a sus fundadores, que por esta razón crearon Laborem, como un instrumento para canalizar la reflexión científica en profundidad sobre el Derecho del Trabajo en el Perú. Una labor que es distinta de la vinculada a la producción de la literatura jurídica sobre los aspectos prácticos relacionados con la aplicación de las normas. Y para la cual no existía en el Perú ningún canal distinto del de esta revista.

Este es un espacio de reflexión científica  sin el cual no hay doctrina laboralista, ni construcción del Derecho del Trabajo. Solo legislación laboral y exégesis de esta.

De allí que la decisión de interrumpir la publicación de Laborem, que se prolongaría a lo largo de casi cuatro años, supusiese el cierre del único espacio para ese tipo tan singular y a la vez necesario de análisis sobre nuestra disciplina que existía en el Perú, cuya promoción correspondía precisamente a la SPDTSS. Y con ello la puesta en suspenso de un aspecto esencial de su función.

Esto era para mí más grave, y así lo hice saber en más de una ocasión, por cuanto se producía en un momento en el que la reflexión sobre el Derecho del Trabajo y su papel reequilibrador y redistribuidor era más necesaria que nunca en el Perú, luego de casi dos décadas de fuerte e ininterrumpido crecimiento económico.

Dejo de haber, pues, un espacio para la reflexión académica en profundidad sobre el Derecho del Trabajo en el Perú, con los efectos consiguientes.

No es de extrañar que, en un contexto como este, asistamos incluso a intentos interesados de retorsión del lenguaje jurídico, carentes por completo de rigor. Como sucede cuando, como parece estar de moda, se sustituye el término trabajador por el de “colaborador” o el de despido por el de “desvinculación“. Conviene recordar aquí que tanto el de trabajador como el de despido con son conceptos con base constitucional, a los que viene asociada la titularidad de derechos fundamentales. Negarlos supone negar estos derechos. Y, con ello, la dignidad que como persona corresponde a los trabajadores.

La recuperación de Laborem supone, así pues, la recuperación de un espacio para el debate científico que nunca debió desaparecer.

Pero, a la vez, supone para la SPDTSS un gran desafío, que no es otro que el de conseguir que esa recuperación del lugar de lo académico sea real y efectiva. Lo cual redundará, a su vez, en un fortalecimiento de su papel como sociedad académica.

Es más, creo esa recuperación es hoy en el Perú más necesaria que nunca.

Si algo nos ha revelado la crisis sanitaria que padecemos es la fragilidad de nuestro tejido institucional. Y, con ello, la necesidad de un Derecho del Trabajo que ofrezca una debida tutela a las personas que trabajan y sea la puerta de entrada de estas a los mecanismos de protección social, sin los cuales las medidas de distanciamiento social no funcionan.

Esta es una reflexión sobre el papel del Derecho del Trabajo en la construcción de una sociedad moderna, inclusiva y segura en el Perú que la SPDTSS debería liderar. Y que debería tener en Laborem su espacio fundamental.

Hago votos por que así sea. Por que Laborem recupere su espacio como órgano de expresión de la reflexión doctrinal en el Perú y por que a través de ella la SPDTSS de más pasos hacia el reforzamiento de su rol como sociedad académica. Una tarea para la cual, además, me parece que esta sociedad debe hacer el mayor esfuerzo posible por agrupar a todos los sectores del laboralismo peruano que han contribuido o pueden contribuir a la construcción científica de nuestra querida disciplina.

Termino, pues, expresando mi esperanza de que Laborem se convierta en ese revulsivo que sirva para reforzar el papel de la SPDTSS y hacer de ella, ahora más que nunca, la casa de todos los laboralistas del Perú.

El número 22 de Laborem puede ser descargado desde el siguiente enlace:

LABOREM 22- 2020 texto completo

 

¿Estamos realmente ante la hora del teletrabajo?

¿Ha llegado por fin la hora del teletrabajo, luego de más de dos décadas de espera? ¿Bajo qué condiciones? ¿Las mismas con las que estamos teletrabajando de manera forzada en la actualidad u otras nuevas?

La columna de Opinión que he publicado en el número 66 de Trabajo y Derecho, correspondiente al mes de junio de 2020, titulada “¿La hora del teletrabajo?”, busca ofrecer respuestas para estas y otras preguntas, que han cobrado una inusitada actualidad a partir de la crisis sanitaria que hemos vivido y aún aqueja a muchos países, aunque en diversa medida, incluida  España.

El texto recoge y desarrolla muchos de los argumentos avanzados en presentaciones virtuales y debates realizados a lo largo de estos últimos tres meses sobre los problemas planteados por la imposición del uso masivo y sin garantías de esta forma de trabajar forzado por la situación atravesada a partir de mediados de marzo, a la vez que esboza propuestas para hacerles frente, con el fin de que el teletrabajo pueda ser en el futuro, de forma real y efectiva, una forma más ágil, flexible, limpia y humana de trabajar. Y no todo lo contrario, como ocurre con más frecuencia de lo deseable en la actualidad.

De la necesidad de llevar a cabo una intervención normativa dirigida a garantizarlo da cuenta el proceso de consulta pública previa abierto recientemente por el Ministerio de Trabajo y Economía Social para la elaboración de un proyecto normativo que regule la condiciones de prestación del trabajo por cuenta ajena a distancia, a cuyo documento base se remite al final de esta nota.

Es pues para mí  motivo de gran satisfacción poner ambos documentos a disposición de los -nunca más que ahora- tenaces amigos de este este espacio compartido, que pugna por continuar ofreciéndoles lo mejor de mi trabajo a pesar de las dificultades. O precisamente gracias a ellas.

La cubierta y el sumario de Trabajo y Derecho número 66 pueden ser descargados desde el siguiente enlace:

TyD_66-2020_cubierta y sumario

La Opinión de Wilfredo Sanguineti titulada “¿La hora del teletrabajo?” puede ser descargada desde el siguiente enlace:

TyD_66-2020_OPINION-La hora del teletrabajo-WSANGUINETI

El documento de la consulta pública previa para la elaboración de un proyecto normativo que regule las condiciones de prestación del trabajo por cuenta ajena a distancia puede ser descargado desde el siguiente enlace:

Proyecto_07_20200606_consulta_publica_gabinete_empleo-TRABAJO A DISTANCIA

Diálogo con Alan Fairlie sobre la importancia de los derechos laborales para hacer frente a la crisis sanitaria

La crisis sanitaria que nos mantiene confinados en nuestros domicilios desde hace dos meses ha tenido, como una de sus más inesperadas consecuencias, la de habernos permitido recuperar, bien que por canales virtuales, muchas relaciones personales, de amistad y de colaboración, a las que el ajetreo de la vida diaria no nos permitía prestar la atención que se merecían.

Alan Fairlie, Profesor Principal del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú y Parlamentario Andino, es un muy querido amigo, con el que compartí cargo en la mesa directiva del Centro Federado de Estudios Generales Letras de esta Universidad nada menos que en el año 1979. Y con el cual he mantenido desde entonces una relación cordial, pero sin que hayamos podido encontrar hasta ahora un espacio para poner en común ideas y reflexionar sobre los temas que siempre nos han interesado.

La difícil situación que vivimos nos ha permitido, finalmente, hacerlo.

El resultado es este diálogo, que comparto con los amigos de este cuaderno de notas, en el que reflexionamos, a preguntas suyas, sobre los grandes interrogantes del momento, intentando complementar nuestras visiones desde la Economía y el Derecho sobre la situación actual y el futuro de las cadenas mundiales de suministro, la importancia de los derechos laborales para hacer frente a la crisis sanitaria y los desafíos que plantea la digitalización y el precipitado despliegue del teletrabajo al que nos hemos visto abocados por causa de la misma.

Humberto Villasmil reflexiona sobre “El COVID-19 y sus desafíos para el Derecho del Trabajo: una visión desde América Latina”

Es muy grato para mi compartir con los tenaces lectores de este cuaderno de notas la versión íntegra de la videoconferencia que, desde Santiago de Chile, impartió para nuestros alumnos del Máster en Derecho del Trabajo de la Universidad de Salamanca y un nutrido grupo de participantes virtuales, el profesor Humberto Villasmil Prieto el pasado 17 de abril sobre “El COVID-19 y sus desafíos para el Derecho del Trabajo: una visión desde América Latina”.

Dividida en tres partes, la videoconferencia comenzó haciendo un balance de la situación en la que la emergencia sanitaria encuentra al sistema normativo de la OIT, para adentrarse luego en el examen crítico de las líneas de tendencia más relevantes que se detectan en el Derecho del Trabajo de los países latinoamericanos en lo que al enfrentamiento de sus consecuencias sobre el empleo se refiere, para terminar destacando los retos de futuro que de dicho balance se desprenden para el Derecho del Trabajo en la región.

Por centrarnos en esto último, interesa destacar sobre todo el énfasis que puso nuestro ilustre expositor en poner de relieve cómo decisiones de gran importancia adoptadas casi de forma uniforme en los países latinoamericanos, como la adopción de medidas de protección del empleo y auxilio temporal a los trabajadores y de fomento del trabajo a distancia, se estaban viendo lastradas por la presencia de situaciones de exclusión, muchas veces injustificada, de la protección ofrecida por el ordenamiento laboral, como las relacionadas con la informalidad y las llamadas relaciones de trabajo encubiertas. Y cómo el hecho de no haber sabido -o querido- afrontar estos fenómenos está dificultando la eficacia de la respuesta a las profundas necesidades sociales generadas por la crisis.

Todo lo cual nos alerta, concluyó, sobre el muy destacado papel que tiene la protección laboral, que emana de la existencia reconocida de una relación de trabajo, para hacer frente a situaciones como las que vivimos, ofreciendo protección a todas las personas que lo necesitan. Y también, por supuesto, sobre la importancia tiene para el futuro del Derecho del Trabajo la recuperación de la preocupación por estas cuestiones.

Los invito, pues, a visionar tan interesante intervención, con la seguridad de que constituye un documento del mayor relieve para el necesario replanteamiento del enfoque que ha venido informando la construcción de nuestros ordenamientos laborales en la etapa precedente.

Acuerdo global para limitar los efectos del COVID-19 en las cadenas de producción del sector de la moda


Las medidas adoptadas por los gobiernos para hacer frente a la crisis sanitaria han determinado una parada en seco de las actividades de las cadenas mundiales de producción que alimentan la demanda de prendas de vestir a nivel global, de tremendas consecuencias para los trabajadores y las empresas contratistas situados en países de escasos ingresos y una limitada protección social que se integran en esas cadenas.

Frente a la brusca caída de la demanda, han sido varias las marcas que han optado por cancelar los pedidos realizados y dejar a su suerte las empresas que con ellos colaboraban y sus trabajadores, poniendo así en riesgo la propia viabilidad de su sistema de negocio, que no está en condiciones de subsistir sin ellos.

El día de hoy, sin embargo, Victor Garrido nos da cuenta de la suscripción de un acuerdo global entre la Organización Internacional de Empleadores (OIE), la Confederacion Sindical Internacional (CSI) e IndustriALL, al que se han adherido ya varias marcas mundiales (como Inditex, C&A, H&M, Adidas, Marks&Spencer, Primark, Bestseller, Tchibo y PVH, VF Corporation y Zalando), dirigido a construir un espacio para el desarrollo de medidas encaminadas a proteger los ingresos de los trabajadores del sector de la moda y apoyar a las empresas integradas en sus cadenas de producción, con el fin de que puedan sobrevivir durante la crisis del COVID-19.

Se trata solo de un acuerdo de base, que requiere de medidas de desarrollo, así como de la dotación de recursos suficientes, para cuya puesta en práctica se ha acordado constituir en dos semanas un grupo de trabajo internacional coordinado por la OIT en el que participarán, además de los firmantes, las marcas y fabricantes y los representantes de los trabajadores y empleadores implicados, así como de los gobiernos. Este comité tiene el encargo de desarrollar las actuaciones necesarias para la implementación de los objetivos del acuerdo, con especial atención a los países con sistemas sanitarios y de protección social más débiles.

La firma de este pacto puede constituir un primer paso hacia la construcción de una nueva relación entre las marcas mundiales del sector de la moda y las empresas y trabajadores que integran sus cadenas de producción, basada en la adopción de compromisos que garanticen su sostenibilidad desde el punto de vista social, superando la visión economicista, basada en la exigencia de productos cada vez más baratos bajo condiciones cada vez más exigentes, imperante hasta el momento. Una transformación que resulta esencial para la garantía del trabajo decente en dichas cadenas.

A continuación pongo a disposición de los amigos de este espacio compartido la nota de Víctor Garrido y el texto del Acuerdo COVID-19: ACCIÓN EN LA INDUSTRIA MUNDIAL DE LA CONFECCIÓN.

 

¿Es esto el teletrabajo del futuro? Notas para aprender de la experiencia y construir lo que vendrá

Una de las más relevantes novedades que nos ha venido impuesta por la crisis sanitaria que estamos padeciendo ha estado representada por la expansión sin precedentes del trabajo a distancia realizado desde el domicilio del trabajador. Y, dentro de este, del teletrabajo. Al extremo que se calcula que en la actualidad casi un tercio de trabajadores siguen realizando sus actividades a través de esta modalidad.

Esta era una posibilidad operativa al menos desde inicios del presente siglo, pero que no terminaba de despegar a pesar de su ventajas. Ahora, sin embargo, se ha impuesto atropelladamente debido a los imperativos de la lucha contra el COVID-19, que han conducido al legislador a imponerla para tratar de hacer compatible la continuación de las actividades laborales con el aislamiento social que parece ser la única forma de contener su avance.

El resultado ha sido una atropellada huida forzosa al trabajo a distancia y el teletrabajo desde el domicilio, que tiene poco de idílica, como muchos de los que la estamos viviendo sabemos.

En más casos de los deseables estamos “teletrabajando” desde un improvisado espacio de nuestros domicilios, con equipos de nuestra propiedad no adaptados al uso profesional que les estamos dando, muchas veces compartidos con los restantes integrantes de nuestras familias, asumiendo de nuestro peculio los gastos de conexión, sin un horario fijo y participando en una sucesión interminable de reuniones virtuales para las que no estábamos preparados, mientras nos abruma una lluvia de mensajes de correo electrónico y whatApps que no para hasta entrada la noche.

¿Es este el teletrabajo del futuro? Por supuesto que no.

Esto supone que, si queremos que el teletrabajo perdure después de la crisis sanitaria y sea verdaderamente útil para los trabajadores y las empresas, debemos aprender de esta experiencia y tratar de prevenir la perpetuación de las muchas situaciones disfuncionales que estamos experimentando.

Entre ellas, muy en particular:

1.  El teletrabajo impuesto, sin dotación de medios adecuados ni adaptación del lugar de trabajo y con asunción de sus costes por el trabajador.

2. La invasión del domicilio, la vida privada y familiar del trabajador y su intimidad y privacidad.

3. La colonización del entero tiempo del trabajador, con la consiguiente desaparición de las fronteras entre el trabajo y la vida personal, social y familiar de este.

4. El aislamiento absoluto y la falta de contacto personal del trabajador con la organización empresarial, los compañeros de trabajo, los clientes y las personas a las que atiende.

El propio legislador que se ha visto forzado por la situación a promover esta atolondrada experiencia -que acaba de ser prolongada hasta los tres meses siguientes a la finalización del estado de alarma- debería adoptar, pues, medidas dirigidas a prevenir que estas clase de situaciones se prolonguen más allá. Introduciendo para ello garantías y reconociendo un papel relevante en su adaptación a la situación y necesidades de cada sector de actividad, de cada empresa y de cada trabajador a la negociación colectiva.

De ello depende que el teletrabajo sea en el futuro una forma más ágil, flexible e incluso más limpia de trabajar. O todo lo contrario.

Me complace mucho compartir con los fieles amigos de este cuaderno de notas la videoconferencia que, por invitación de los colegas de la Universidad Sergio Arboleda de Colombia, pude impartir sobre este tema el pasado jueves 16 de abril, con mi gratitud a estos por su invitación.

Experiencias comparadas de afrontamiento de los efectos del COVID-19

El pasado martes 14 de abril tuve la ocasión de participar desde mi confinamiento salmantino en una actividad muy singular y de gran interés.  Se trató del Coloquio Internacional sobre “COVID-19 E O DIREITO DO TRABALHO. SISTEMAS JURIDICOS EM COMPARAÇAO”, organizado por los profesores Francesca Columbu y Túlio Oliveira Massoni.

En este coloquio pudimos compartir experiencias y valoraciones sobre el tema colegas de Italia, España, Portugal, Uruguay y Brasil. Una experiencia inédita hasta ahora que nos permitió apreciar lo mucho en común que tienen las respuestas adoptadas por nuestros respectivos ordenamientos para hacer frente a una situación respecto de la cual no existen experiencias ni recetas que nos puedan servir de guía. Y también, por supuesto, las diferencias que entre ellas existen y sus déficits.

Un intercambio muy enriquecedor del que es posible extraer grandes enseñanzas de cara a la mejora de los instrumentos que de forma apresurada han sido puestos en marcha en las últimas semanas. Y también, por supuesto, a lo que debe ser el Derecho del Trabajo de la post crisis sanitaria y la recuperación.

Es para mi, por todo ello, una gran satisfacción poder compartir con los esforzados amigos de esta bitácora el vídeo íntegro de la sesión, cuyas intervenciones siguen el orden en el que he enunciado antes los países. Por supuesto, con mi gratitud y felicitación a los organizadores por tan brillante iniciativa.

Coloquio sobre las medidas laborales de gestión de la crisis sanitaria ocasionada por el virus COVID-19

Es para mi una gran satisfacción poner a disposición de los siempre pacientes amigos de este espacio compartido la grabación la vídeo conferencia que, por invitación de los muy queridos colegas de la Asociación Uruguaya de Derecho del Trabajo, impartí el pasado miércoles 1 de abril sobre las medidas laborales adoptadas en España para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el virus COVID-19.

En España, como en muchos otros países, la gestión laboral de la crisis sanitaria está siendo marcada por la consideración del confinamiento social como principal herramienta para contener la propagación de la epidemia.

Esto determina  que las medidas adoptadas tengan todas carácter instrumental y estén dirigidas a hacer posible la materialización de esa medida con cada vez mayor intensidad, en medio de un contexto altamente cambiante y dentro del cual no es posible conocer los efectos sobre los niveles de contagio de las decisiones adoptadas sino hasta una o dos semanas después.

Con todo, las medidas puestas en marcha en España se distinguen por dos rasgos fundamentales: de un lado, la adaptación de instrumentos de gestión laboral ya existentes, con el fin de conseguir que el confinamiento ocasione un daño puramente temporal al empleo; y, del otro, tratar de contemplar la situación y las necesidades de las personas que trabajan.

El recurso al teletrabajo, la creación de supuestos específicos de adaptación de las obligaciones laborales a las necesidades familiares, el fomento de los expedientes de regulación temporal de empleo o la imposición de un inédito permiso retribuido recuperable, aún con todos los problemas que pueden plantear a la hora de su aplicación, expresan claramente esta preocupación, que distingue la forma de afrontar la crisis elegida ahora en España de la que se utilizó en crisis anteriores.

Por supuesto, nos encontramos delante de una situación por completo desconocida, para la cual no existen recetas, ni desde el Derecho del Trabajo, ni desde la economía, ni desde la política, que debe ser afrontada con audacia e imaginación, a la vez que con coraje.

Ahora que parece que la curva de contagios empieza a remitir, es de esperar que las medidas impulsadas, cuyo detalle presento de manera sistemática en la exposición que realicé para los colegas de la academia uruguaya, hayan servido para contener la sangría de puestos de trabajo que sin su aplicación se habría producido y contribuyan a que el retorno a la actividad productiva que empezará a tener lugar en las semanas próximas se produzca con el menor daño posible para nuestro tejido productivo.

Es pronto aún para saberlo, pero hago votos porque así sea.

¿Los convenios colectivos como instrumento al servicio de la competitividad empresarial? Notas sobre los efectos de una desafortunada política legislativa

En los últimos años la negociación colectiva ha ido asumiendo roles adicionales a su tradicional cometido equilibrador. Entre ellos una, sin duda valiosa, función adaptativa de las condiciones laborales a las necesidades de cada actividad, sector productivo o incluso empresa.

Esta no ha sido, sin embargo, una función asumida de forma necesariamente espontánea por la praxis negocial, sino que se ha visto incentivada por la puesta en marcha de expresas medidas legislativas, al menos desde 1994, dirigidas a “dejar espacios libres” para la actuación de los convenios colectivos, mediante el retroceso del papel regulador de la ley en muchas instituciones clave de nuestra disciplina.

Este es un camino que tiene ventajas, por supuesto. Pero supone igualmente riesgos importantes, sobre todo cuando esa apertura de espacios no viene acompañada de la previsión de límites y garantías claros. Entre estos riesgos, antes que nada, la posibilidad de que el desarme de la intervención legislativa pueda terminar por dar lugar a una pura y simple degradación, sin contrapartidas ni garantías, de los niveles de tutela. E incluso a una silenciosa mutación del papel de los convenios colectivos, que pueden terminar por convertirse principalmente en herramientas de ajuste de las condiciones laborales a las necesidades empresariales, cuando no de mera vehiculización del ejercicio unilateral por el empresario de potestades de gestión que le son reconocidas directamente por la ley.

¿En qué medida ha venido ocurriendo esto con la negociación colectiva española?

De ello da cuenta, en relación con la ordenación convencional de la distribución de la jornada de trabajo, materia que ha sido objeto no solo de un importante retroceso legislativo sino incluso de un abandono a la voluntad unilateral del empresario, un reciente estudio realizado a partir de una muestra representativa de convenios colectivos en el que he podido participar.

Este estudio ha sido realizado por un grupo de profesores de diversas universidades españolas en el marco de las actividades del Observatorio de la Negociación Colectiva patrocinado por la Confederación Sindical de Comisiones Obreras y acaba de aparecer publicado por la Editorial Francis Lefebvre en el libro titulado La regulación legal y convencional del tiempo de trabajo, junto con una serie de trabajos que se ocupan de las demás dimensiones de la regulación colectiva de tan importante condición laboral.

En el referido trabajo se podrá apreciar la presencia de una inquietante deriva de muchos convenios hacia un papel meramente facilitador de la flexibilidad horaria sin contrapartidas gestionada unilateralmente por el empleador. Aunque también la presencia de destacados ejemplos de convenios que tratan, en medio de un panorama legislativo adverso, de introducir dosis de equilibrio en el tratamiento de la materia, en defensa de los derechos de la persona del trabajador y un mayor equilibrio entre el trabajo y la vida privada y familiar.

Comparto con los amigos de esta bitácora la columna de Opinión que preparé para el número 62 de Trabajo y Derecho, correspondiente a este mes de febrero, presentando los resultados de este estudio. Sin perjuicio de aconsejar,  por supuesto, la lectura atenta del estudio original y los demás textos que lo acompañan.

La cubierta y el sumario del número 62 de Trabajo y Derecho pueden ser descargados desde este enlace:  

TyD_62-2020_Cubierta-sumario

La Opinión de Wilfredo Sanguineti titulada “El contradictorio papel de la negociación colectiva en la regulación del tiempo de trabajo” puede ser descargada desde el siguiente enlace:

TyD_62-2020_OPINION-NEGOCIACION COLECTIVA Y TIEMPO DE TRABAJO-WSANGUINETI

 

EL ESPÍRITU DEL CAMBIO …

“Llegamos aquí con ilusión y con el aliento de los débiles. Son ellos los que nos han dado las llaves de este edificio y a ellos nos debemos”. Pocas veces he podido oír unas palabras que me emocionen más y me llenen más claramente de esperanza. Más aún cuando vinieron seguidas del siguiente compromiso: “lamentablemente, en muchos casos el trabajo se ha convertido en un espacio de sufrimiento. Nuestro empeño es devolverle la ciudadanía a la gente que trabaja, alumbrar con luces largas los cuartos oscuros de nuestra Constitución. Los recovecos que hablan de estado social, de libertad sindical, de derecho al trabajo, de asociacionismo, de participación, de igualdad sustancial, de democracia en la empresa …”.

Las pronunció Joaquín Perez Rey, querido compañero y amigo y hoy flamante Secretario de Estado de Empleo y Economía Social en la intervención que siguió a su toma de posesión del cargo. En ellas se resume toda la fuerza e inspiración que alumbran al nuevo equipo de dirección del Ministerio de Trabajo y Economía Social, en el que acompañan a la Ministra Yolanda Díaz otros muy apreciados compañeros procedentes del mundo universitario, como María Amparo Ballester, Maravillas Espín o Ricardo Morón, y también su clara y firme voluntad de transformación, desde bases constitucionales, de nuestras relaciones laborales, que tanto la necesitan luego de tantos y tan duros años en los que esta preocupación estuvo ausente.

Más no se puede pedir.  Compromiso, voluntad e inspiración para poner en marcha un programa de reformas cuyos contenidos se irán construyendo paso a paso, a partir de las grandes líneas marcadas por el acuerdo para un gobierno de coalición suscrito por las fuerzas políticas que hoy conducen el país. Y en función de las posibilidades y los límites que a su acción vaya imponiendo la dinámica cotidiana de la acción política y la interrelación entre las fuerzas y los actores sociales a los que se deben.

Lo importante ahora es constatar, con satisfacción inmensa, que el espíritu del cambio se ha instalado en el Ministerio de Trabajo de la mano de un equipo que abordará con ilusión, conocimiento y coraje la puesta en marcha de las políticas que el reequilibrio democrático de nuestras relaciones laborales requieren.  Lo cual nos hace albergar esperanzas más que fundadas de que todo lo que se propongan, si posible, terminará por convertirse en realidad.

Por supuesto, hago votos, como tantos otros, por que así sea.

A continuación comparto con los amigos de este cuaderno de notas el texto de la intervención realizada el pasado 3 de febrero por Joaquín Perez Rey:

“Comienzo con el primero de los muchos agradecimientos en los que se resume esta breve intervención. Gracias a los funcionarios del ministerio por su acogida. Entre las virtudes de este equipo no está precisamente la de tomarse las cosas con parsimonia y tranquilidad. Y hemos encontrado lo que necesitábamos una plantilla espectacular, llena de conocimientos y, pese a las carencias, dispuesta a dar lo mejor de sí misma. Gente magnifica que nos ha sacado adelante el trabajo y que ha permitido que en unas semanas normas que serán decisivas para los trabajadores de este país, estén ya dispuestas y prontas.

Llegamos aquí con ilusión y con el aliento de los débiles. Son ellos los que nos han dado las llaves de este edificio y a ellos nos debemos. Los rostros de las que limpian hoteles, de las paradas, de los precarios, de los trabajadores y las trabajadoras que cada día crean la riqueza de la que este país se nutre.

Lamentablemente en muchos casos el trabajo se ha convertido en un espacio de sufrimiento. Nuestro empeño es devolverle la ciudadanía a la gente que trabaja, alumbrar con luces largas los cuartos oscuros de nuestra Constitución, la que justo ahora me he comprometido a cumplir. Los recovecos que hablan de estado social, de libertad sindical, de derecho al trabajo, de asociacionismo de participación, de igualdad sustancial, de democracia en la empresa…

Esos lugares que tanto esfuerzo les costó a los que nos antecedieron – como Julian Ariza, aquí presente o Suso Diaz, el padre de la ministra – y con los que nos une un sentimiento fraterno, un hilo que no se puede romper porque está construido con las hebras de la solidaridad. Una generación acostumbrada a la derrota de la que, sin embargo, lo hemos aprendido casi todo.

No surgimos de la nada, llevamos años trabajando con un equipo extraordinario y con la colaboración de muchos de los que hoy llenan este zaguán. Ahora los vamos a necesitar más que nunca. Y consuela tenerlos cerca. Porque enfrentar un reto de esta naturaleza requiere de toda nuestra inteligencia para, entre tantas otras cuestiones, poner freno a la precariedad, evitar el fraude en la norma laboral en forma de riders, falsas cooperativas o falsos autónomos, devolver el equilibrio a la negociación colectiva, introducir la democracia en las empresas, impulsar la economía social y los derechos de los autónomos…

Garantizar y promover en definitiva los derechos humanos laborales, haciendo propia la idea de trabajo decente e incorporando a nuestro ordenamiento las normas internacionales y europeas que aún nos restan. Trabajaremos codo con codo con la OIT porque estamos convencidos de que solo es posible mirar el trabajo con las lentes del internacionalismo.

Y haremos todo este esfuerzo, en el que nos vamos a dejar la piel, para desembocar en un nuevo Estatuto del Trabajo que responda a las necesidades de un mundo, el del trabajo, que ya no cabe en el texto que se ideó en 1980.

Pero no solo es importante el qué, para este Ministerio es igual de decisivo el cómo. Creo con humildad que hemos inaugurado en este brevísimo tiempo una nueva forma de hacer las cosas, en unas relaciones laborales presididas por el diálogo social y que tiene en este intercambio su protagonismo, confiando en el equilibrio que surge del encuentro entre el sindicalismo y la patronal que por cierto están representados en este acto por personas de la más alta competencia, muchas de las cuales nos acompañan y es un lujo y un placer trabajar cotidianamente con ellos y aprender conjuntamente de estas experiencias.

Nuestros propósitos son ambiciosos y su consecución es seguramente el mejor homenaje que le podemos brindar al Ministerio de Trabajo que este año cumple su centenario, algo que también queremos destacar, y queremos ponerlo en el centro de nuestro discurso porque ello supondrá que el trabajo, tantas veces olvidado y relegado, casi camuflado, vuelva también al centro del debate social y deje de ser tratado como una mera variable económica.

Me produce mucha alegría además saber que cuento con el apoyo de mi familia. Y aquí no me extiendo porque, como soy alguien muy propenso a caer rápidamente en lo sentimental, no merece la pena empezar con lágrimas un camino que emprendemos con alegría.

Termino. Para un profesor de universidad como lo soy yo no es fácil llevarle la contraria a ese intelectual espectacular que era Adorno. Cuenta una anécdota que reclamado por los estudiantes para que se sumará a sus protestas y las apoyara, el profesor se dirigió al micrófono ante la asamblea y tras un instante de duda pasó de largo, camino de nuevo hacia el Seminario de filosofía en donde tenía su despacho. Uno de sus alumnos resumió esta acción diciendo que en el umbral de la práctica el profesor volvió a refugiarse en la teoría.

Y yo he hecho lo contrario, aunque desde luego no puedo compararme con Adorno. Porque mi impulso era más poderoso, se llama Yolanda Díaz y que sea ministra de trabajo es para muchos la noticia más emocionante que la política nos ha deparado en décadas. Es un orgullo caminar a tu lado compañera, es un orgullo caminar al lado de un equipo fantástico, a los que me une un lazo de fraternidad que me enorgullece y me sostiene, queridas y queridos compañeros.”

La nueva edición del MÁSTER UNIVERSITARIO EN DERECHO DEL TRABAJO Y RELACIONES LABORALES de la Universidad de Salamanca

Una vez más es para mi una gran satisfacción presentar a los pertinaces amigos de este espacio compartido una nueva edición, la sexta ya, del Máster Universitario en Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales de la Universidad de Salamanca. Una iniciativa, en su día pionera en la construcción de un espacio de formación especializada en nuestra disciplina adaptado a las necesidades de los laboralistas de ambas orillas del mar que nos une y hoy plenamente consolidada.

A continuación comparto un extracto de la carta de presentación del Máster, el enlace a su página web, el díptico de presentación y un cuestionario de preguntas frecuentes para los interesados.

En la actualidad el desarrollo de tareas y funciones jurídicas en el ámbito de las relaciones de trabajo y la protección social se presenta como un auténtico desafío para todos aquellos que pretenden aproximarse a ellas. El Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social constituye una disciplina jurídica autónoma, cuyos contenidos se encuentran sujetos a un proceso de constante cambio y revisión. Su correcto manejo requiere, por ello, de unos conocimientos profundos y especializados, así como del desarrollo de habilidades vinculadas no sólo con la aplicación de las normas vigentes, sino con su valoración y examen crítico a la luz de los permanentes cambios económicos y sociales.

Este Máster Universitario busca proporcionar a los graduados, tanto españoles como de otros países europeos y de América Latina, las competencias necesarias para hacer frente a los complejos requerimientos que el desarrollo de dichas tareas precisa dentro de la sociedad actual. Los perfiles profesionales a los que pueden ser aplicados los conocimientos adquiridos a través de este Máster son, en función de ello, amplios y variados. Entre ellos se cuenta, naturalmente, el desarrollo de actividades docentes e investigadoras de alto nivel en Universidades, tanto públicas como privadas. Pero también el asesoramiento y la defensa jurídica de empresas, trabajadores, organizaciones sindicales y empresariales, así como la gestión de asuntos laborales, la mediación e intervención en el mercado de trabajo y el desarrollo de políticas laborales y de protección social.

El próximo curso se ofrecen de 30 plazas, dirigidas principalmente a los alumnos que hayan cursado los Grados o Licenciaturas en Derecho o Relaciones Laborales y Recursos Humanos, así como a los titulados en los diferentes estudios del ámbito económico y empresarial (Ciencias Económicas, Administración y Dirección de Empresas, etc.).

El Máster consta de 60 créditos ECTS. Los estudiantes deberán cursar en el primer semestre cinco asignaturas obligatorias de 6 créditos ECTS cada una, y en el segundo semestre dos asignaturas obligatorias de 6 créditos ECTS cada una, dos asignaturas optativas de 3 créditos ECTS cada una (de las cuatro que se les ofrecerán), y realizar un Trabajo Fin de Máster de 12 créditos ECTS.

El plazo de preinscripción se encuentra abierto hasta el 30 de septiembre de 2020.

Para más información pueden consultarse la siguientes direcciones electrónicas:

https://www.usal.es/master-derecho-del-trabajo-y-relaciones-laborales

http://mastertrabajo.com/plazos-de-preinscripcion-admision-y-matricula

O escribir a:

mastertrabajo@usal.es

El cuestionario de preguntas frecuentes puede ser descargado desde el siguiente enlace:

Preguntas frecuentes sobre el proceso de preinscripción y matrícula

El folleto informativo del Máster puede ser descargado desde el siguiente enlace:

Folleto informativo – Máster en Derecho del Trabajo – 2019

“La construcción supranacional del Derecho del Trabajo” – nuevo monográfico de Trabajo y Derecho

Desde el lanzamiento en 2011 de los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos de las Naciones Unidas vienen poniéndose en marcha una serie de iniciativas, tanto a nivel internacional como de diversos Estados, dirigidas a favorecer, en unos casos, y a exigir, en otros, a las empresas multinacionales la puesta en marcha de procesos de control de las condiciones con arreglo a las cuales se presta el trabajo en sus cadenas mundiales de producción.

El último número número monográfico de Trabajo y Derecho, titulado “La construcción supranacional del Derecho del Trabajo”, cuya coordinación corrió a mi cargo, busca dar cuenta de este proceso y de la manera cómo, a través de él, empieza a emerger una nueva manera de concebir la tutela de los derechos sociales en el espacio global, que coloca en el centro de su esfera de actuación a las propias multinacionales y el poder de estas sobre sus cadenas mundiales de producción, pero que trata a la vez dotar de consistencia a sus manifestaciones y convertir en exigible su ejercicio mediante su interacción con fórmulas de públicas de intervención y mecanismos de diálogo, participación y acuerdo con las instancias representativas de los trabajadores en ellos implicados.

El tiempo dirá si este novedoso modelo de regulación, caracterizado por la concurrencia de múltiples actores, ámbitos y fórmulas de regulación, cuya fuerza no radica en la capacidad reguladora de cada uno sino en el resultado que se consigue a través de la interacción y las sinergias de todos ellos, estará en condiciones de constituir una base sólida para la construcción de un Derecho Transnacional del Trabajo de base híbrida y regulación multinivel como el que parece empezar a insinuarse de la multiplicidad de intervenciones de cuyas características e interacciones dan cuenta detenida las contribuciones que aparecen en las páginas de este número, de cuya aparición es para mi una gran satisfacción poder dar noticia a los amigos de esta bitácora.

En él podrán encontrar aportaciones de varios de los más relevantes estudiosos del fenómeno, como los profesores Antonio Ojeda Avilés, Vania Brino y David Lantarón, de las Universidades de Sevilla, Venecia y Cantabria, que profundizan en el examen de una línea de reflexión que, como la mayoría sabrá, constituye una de mis principales preocupaciones en la última etapa y sobre la que pude ocuparme extensamente con ocasión del último congreso español de Derecho del Trabajo celebrado en Salamanca en mayo de este año.

Acompañan a esta entrada la cubierta y el sumario del número, la columna de Opinión que lo presenta, titulada “Los límites del poder privado de las empresas multinacionales”, de la que soy autor, y una reseña bibliográfica que presenta y comenta las principales aportaciones al conocimiento del trabajo en el seno de las cadenas mundiales de valor, de la que es autora la profesora María Katia García Landaburu.

La cubierta y el sumario del número monográfico 10 de Trabajo y Derecho pueden ser descargados desde el siguiente enlace:

Pdf TD monográfico número 10-cubierta-sumario

La Opinión de Wilfredo Sanguineti sobre “Los límites del poder privado de las empresas multinacionales” puede ser descargada desde el siguiente enlace:

Pdf TD monográfico número 10-Opinion WSANGUINETI

La reseña bibliográfica de María Katia García Landaburu sobre “Globalización, cadenas de valor y estándares laborales” puede ser descargada desde el siguiente enlace:

Pdf monográfico número 10-reseña bibliografica-MKGARCIA