La debida diligencia obligatoria en materia de derechos humanos: la propuesta del Parlamento Europeo

Hace casi un año, el 29 de abril de 2020, el Comisario Justicia Didier Reynders anunció la intención de la Comisión Europea de poner en marcha una iniciativa legislativa dirigida a regular las obligaciones de debida diligencia en materia de derechos humanos y medio ambiente exigibles a las empresas en la Unión Europea.

Estas propuesta, que concierne directamente a los derechos laborales en tanto parte del acerbo de los  derechos humanos, ha llegado luego de la constatación del fracaso de la estrategia precedente, basada en la imposición de meros deberes de información a las mismas sobre sus políticas dirigidas a prevenir que sus actividades tengan un impacto negativo sobre esos derechos y el medio ambiente.

De lo que se trata ahora es de transformar el estándar de la debida diligencia, impulsado por los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos,  en una obligación, que permitirá  exigir a las grandes empresas, y en particular a las de dimensión global, la adopción de todas las medidas que resulten necesarias para evitar que todas las actividades desarrolladas por sí mismas o integradas en sus cadenas de valor ocasionen perjuicios a esos derechos, así como reparar estos, en caso de producirse.

Se sigue así la estela iniciada por la Ley francesa sobre el deber de vigilancia de las casas matrices y las empresas que ejercen el control, aprobada en 2017, que fue la primera en imponer un deber de tales características, que impone a las grandes empresas la obligación de elaborar y poner en práctica plan de vigilancia que incluya un catálogo articulado de medidas de evaluación y prevención de riesgos y mecanismos de evaluación, control, además de un peculiar supuesto de responsabilidad por los daños que el cumplimiento de dicho deber hubiera permitido evitar. Una norma que fue comentada el 13 de julio de 2019 y que mereció un comentario por mi parte, que aparece adjunto a esa entrada, en Trabajo y Derecho número 55-56

Mientras el proceso de elaboración de la propuesta de la Comisión sigue su curso se ha producido un acontecimiento singular, del que creo importante dar cuenta.

Se trata de la aprobación por el Parlamento Europeo de una resolución que incluye una serie de “Recomendaciones para elaborar una Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo sobre diligencia debida de las empresas y responsabilidad corporativa”, que este ha acordado dirigir a la Comisión.

El texto es particularmente relevante en la medida en que no se limita a ofrecer un listado de propuestas a tener en cuenta, sino que incluye como anexo una auténtica propuesta de Directiva, en la que se desarrollan de forma detenida todos los extremos de lo que debería incluir la regulación europea sobre la materia.

Son diversos los aspectos a destacar dentro de esta propuesta. Entre ellos solo cito los siguientes, a sabiendas de que son muchos más los que merecen una cuidadosa atención:

a) la inclusión dentro de su ámbito tanto de las grandes empresas como de las pequeñas y medianas que operan en sectores de alto riesgo, no solo establecidas en el territorio de la Unión sino que operen en el mercado interior;

b) la aplicación de las obligaciones que establece en toda la cadena de valor de esas empresas;

c) la consideración del establecimiento de una estrategia de diligencia debida por parte de las mismas en relación con los efectos adversos potenciales o reales que sus actividades puedan ocasionar a los derechos protegidos como eje del sistema;

d) la previsión de mecanismos de implicación y participación de las partes interesadas, incluidos los representantes de los trabajadores y sindicatos;

e) la introducción de mecanismos de reclamación y procesos de reparación;

f) la previsión de sistemas de sanciones por incumplimiento de estas obligaciones; y

g) la regulación de la responsabilidad civil de las empresas obligadas por los daños que ellas o las empresas bajo su control hayan causado o contribuido a causar.

Todos estos son extremos que requieren un análisis detenido y en algunos casos incluso una valoración crítica, como ocurre con el último de los aludidos extremos.

Aún así, se trata de una propuesta que representa un avance sustancial respecto de cualquier otra que se haya ensayado en el ámbito supranacional, debido tanto a su vocación de dar origen a medidas de carácter obligatorio a ser desarrolladas por los Estados miembros, como por el contenido de la mayor parte de sus propuestas.

Por ello, lo que considero indispensable en este momento es poner a disposición de los siempre atentos amigos de este espacio compartido del laboralismo transnacional el contenido de este importantísimo documento.

El texto de las “Recomendaciones para elaborar una Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo sobre diligencia debida de las empresas y responsabilidad corporativa”, puede ser descargado desde el siguiente enlace:

Documento Parlamento Europeo Directiva Debida Diligencia TA-9-2021-0073_ES