Sobre la RSE subcontratada y sus límites

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Los recientes sucesos de Bangladesh, donde el derrumbe de una fábrica textil en la que se producía ropa para importantes marcas, la cual había sido certificada previamente como segura o no peligrosa, ocasionó más de mil doscientos muertos, han servido para poder de manifiesto los límites del modelo de verificación del cumplimiento de estándares sociales básicos por parte de sus proveedores y contratistas utilizado por las grandes compañías multinacionales.

Este modelo, cuyo diseño reproduce el modelo de subcontratación que utilizan dichas empresas para externalizar su producción, se basa en la utilización de entidades independientes de carácter especializado y el envío por parte de éstas de verificadores a los centros de trabajo para que certifiquen in situ el acatamiento o no de los requerimientos en materia social de sus clientes. Su talón de Aquiles se encuentra, de un lado, como es evidente, en el carácter esporádico y aislado de dichas visitas. Pero, del otro, también, y muy especialmente, en una característica de estas que no necesariamente debería acompañarlas: el nulo espacio que dentro de ellas se dedica a oír a los trabajadores y sus organizaciones. A lo cual se suma, claro está, la total falta de comunicación posterior con estos.

¿Quien sino los trabajadores conoce la situación real en la que se presta el trabajo en las empresas contratistas? ¿Quien sino las organizaciones formadas por aquellos está en condiciones de informar rápidamente de cualquier práctica laboral injusta o condición laboral peligrosa a fin de que no se produzcan situaciones como las que todos lamentamos?

Incorporar a este modelo fórmulas de participación de los trabajadores en las auditorias, así como de interlocución con las organizaciones sindicales con implantación en el ámbito de las empresas contratistas, cuya presencia debería ser además estimulada, constituye por ello un complemento indispensable sin el cual seguramente el modelo de control de la RSE hasta ahora aplicado seguirá sin cumplir su función a cabalidad, con las indeseables consecuencias por todos conocidas.

Mientras esto no ocurra, la RSE de las empresas multinacionales seguirá avanzando de forma puramente reactiva, a golpe de escándalos y catástrofes, como ha venido ocurriendo hasta ahora.

Se adjunta a la presente entrada la siguiente documentación: 

· El informe «Responsabilidad Subcontratada», en el que el sindicato AFL-CIO denuncia los límites del modelo de supervisión aún vigente:

csr_repor_final_word_espanol-2 CERTIFICACION

· La versión en español del «Acuerdo sobre prevención de incendios y seguridad en la construccción en Bangladesh», suscrito el pasado 12 de mayo por los sindicatos IndustryALL y UNI y cuarenta multinacionales de la moda, como reacción frente a los sucesos ocurridos en ese país: 

2013-05-12 – Accord on Fire and Building Safety in Bangladesh CLEAN_ES

Las empresas españolas que operan en América Latina y sus trabajadores: ¿una doble vara de medir?

Esta semana el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa (http://www.observatoriorsc.org/) ha dado a conocer las conclusiones de su informe «Valoración de la responsabilidad social de las empresas españolas en América Latina», realizado a partir del estudio de cinco países de la región (Argentina, Brasil, Chile, México y Perú).

Para los redactores de este informe, «la relación con sus empleados y empleadas» constituye «uno de los puntos más débiles de las estrategias de RSC de las empresas españolas en América Latina«. La empresas españolas obtienen, en este sentido, una pobre valoración en lo que a su comportamiento laboral se refiere, cuya cuantificación apenas supera el aprobado (5,86 sobre 10).

Las razones de ello emergen del análisis cualitativo, toda vez que las entrevistas realizadas dan cuenta de la existencia de «importantes reclamaciones en materia laboral» en los cinco países estudiados, las cuales «tienen por objeto denunciar las condiciones laborales, la tercerización de funciones claves, las horas extras y las jornadas laborales extendidas, las malas condiciones de trabajo, la intimidación, la persecución a los sindicatos de trabajadores y la falta de diálogo«.

Es más, lo anterior conduce a los entrevistados a una conclusión que luego el informe recoge, bien que como recomendación de una práctica a evitar: la existencia de estándares diferentes en la relación con los trabajadores para las operaciones de las empresas en España y América Latina.

 Parece que comportamientos como los de un conocido operador de telecomunicaciones cuyos directivos que tuvieron mejor idea a la hora de desplegar sus operaciones en uno de los países de la costa del Pacífico que despedir masivamente a los trabajadores sindicados, conducta que dio origen a una contundente respuesta de la jurisdicción constitucional de ese país, no han sido desterrados del todo por algunas empresas españolas, que siguen recurriendo a ellas a pesar del evidente daño que ello supone para su imagen y, por extensión, como reconoce el propio informe, a la imagen española en el exterior.

Las empresas españolas deberían ser, más bien, los principales difusores en el exterior de la cultura democrática y participativa en las relaciones laborales que inspira nuestro modelo constitucional y no a la inversa. Que en algunos casos no sea así nos permite dudar sobre la medida en que dichos valores y principios han calado realmente en la cultura y los modos de gestión de los directivos de estas empresas. Una condición esencial, como todos sabemos, para que las prácticas de responsabilidad social sean algo más que una pura estrategia publicitaria vacía de contenido.

El informe del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa «Valoración de la responsabilidad social de las empresas españolas en América Latina» puede ser descargado desde el siguiente enlace:

 http://www.observatoriorsc.org/images/stories/audio/Proyectos/Valoracion_RSC_Latam_Informe_conclusiones.pdf

Responsabilidad social empresarial y participación de los trabajadores

 

Diego Rivera, Trabajadores del automóvil (Industria de Detroit, detalle, 1933)

La globalización está dando lugar, como es de sobra conocido, a un vaciamiento de la capacidad de los Estados de gobernar los fenómenos económicos. Este proceso se está viendo acompañado, sin embargo, de una paralela universalización de la demanda de respeto de la democracia, los derechos humanos y el medio ambiente.

Son diversas las respuestas que ante esta tensión se vienen generando. Entre ellas está la asunción por parte de las empresas, en especial de dimensión transnacional aunque no sólo, de prácticas de «responsabilidad social», a través de las cuales éstas optan por asumir niveles variables de compromiso ante las consecuencias  potencialmente negativas, tanto sociales como medioambientales, de sus actuaciones.

La RSE supone, como destacó la Comisión Europea en su Libro Verde sobre el tema (COM 2001 366 final), «la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores». Como tal, se trata de un concepto extraño a la coerción. Las prácticas de responsabilidad social han de ser, pues, fruto de una decisión libre de estos sujetos.

Una cosa es, sin embargo, la voluntariedad, y otra la unilateralidad, como a veces se piensa. La integración de los interesados (stakeholders) en la planificiación, ejecución y control de las medidas correspondientes no sólo constituye una práctica capaz de redundar en su mayor efectividad, sino que es expresión, en sí misma, de responsabilidad social. La RSE no sólo posee, de tal modo, sólo una dimensión sustancial de mejora voluntaria de los mínimos sociales y medioamientales que está obligada a respetar la empresa, sino también procedimental, ya que prespone la participación de los afectados en los procesos correspondientes.

En materia laboral, lo dicho supone que  cualquier medida socialmente responsable, para merecer ese calificativo, ha de ser adoptada y puesta en práctica en el marco de un proceso de diálogo con los representantes de los trabajadores y no de forma vertical. Los de RSE y participación de los trabajadores son conceptos que se reclaman mutuamente. Y de hecho es así como vienen canalizándose este tipo de prácticas con cada vez más frecuencia, tanto en en el plano internacional, donde van asumiendo un protagonismo cada vez mayor los Acuerdos Marco Internacionales suscritos por las empresas multinacionales con las federaciones sindicales mundiales y la presencia sindical en la supervisión del cumplimiento de los Códigos de Conducta, como en el plano interno, donde empiezan a desarrollarse interesantes experiencias, bien que aún incipientes, de acuerdos específicos de plasmación compromisos en material de RSE entre las empresas y los respresentantes de su personal.

El punto de partida de esta reflexión se encuentra en un interesante trabajo de José Antonio Baz, apreciado compañero del Departamento de Derecho del Trabajo de la Universidad de Salamanca, que pone a continuación a disposición de los lectores de este blog. Las referencias a experiencias concretas de acuerdos de empresa de plasmación de compromisos de RSE se extraen de un sugestivo texto de David Moreno Mendoza, con quien comparto un grupo de trabajo sobre estos temas en el Observatorio de la Negociación Colectiva, que también se publica al final de esta entrada. A ambos mi gratitud por la generosidad que han tenido al permitirme difundir los resultados de su reflexión académica.

El artículo de JOSE ANTONIO BAZ «RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL Y PARTICIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES» puede ser descargado desde el siguiente enlace:

RSE-Y-PARTICIPACION-José Antonio Baz Tejedor Art 

El artículo de DAVID MORENO MENDOZA «LOS ACUERDOS COLECTIVOS SOBRE RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL COMO NUEVAS EXPERIENCIAS DE NEGOCIACIÓN COLECTIVA LABORAL EN ESPAÑA» puede ser descargado desde el siguiente enlace:

ACUERDOS DE EMPRESA-Y-RSE-David Moreno Mendoza Art

ADDENDA: ¿Es de derechas la responsabilidad social?

El 10 de febrero de 2010 Ramón Jáuregui publicó en el Diario Responsable el artículo «¿Es de derechas la responsabilidad social?», cuyo contenido entronca con varias de las reflexiones sustentadas en esta entrada.

Este artículo puede ser consultado desde el siguiente enlace:

http://www.diarioresponsable.com/articulo/9906-ramon-jauregui-ies-de-derechas-la-responsabilidad-social

ADDENDA II: ¿Y las empresas españolas que operan en América Latina, son socialmente responsables respecto de sus trabajadores?

«Las empresas españolas en América Latina deben mejorar su comportamiento social en lo que se refiere al respeto de los trabajadores y trabajadoras«, declaró Ana Illlescas, coordinadora de Comunicación del Observatorio de la Responsabilidad Social Corporativa en una entrevista publicada recientemente en el Diario Responsable, añadiendo que «si las empresas españolas quieren ser percibidas por la sociedad como socialmente responsables deben realizar esfuerzos importantes para asegurar la participación de los trabajadores y trabajadoras y el reconocimiento de sus derechos fundamentales«. En suma: «si bien se identifica a España como un país avanzado en temas de responsabilidad social, no se percibe que las prácticas de las empresas en América Latina, sobre todo en sus modelos de gestión, se apliquen en los países analizados».

El texto de esta reveladora entrevista puede ser consultado desde el siguiente enlace:

http://www.comfia.info/noticias/55414.html