Videoconferencia de Enrique Cabero Morán sobre “Diálogo social y reconstrucción económica y social en la crisis del coronavirus”

Comparto con los amigos de este cuaderno de notas la grabación de la videoconferencia impartida el pasado viernes 15 de diciembre por el profesor Enrique Cabero Morán, Presidente del Consejo Económico y Social de Castilla y León, sobre el tema “Diálogo social y reconstrucción económica y social en la crisis del coronavirus”.

Esta conferencia forma parte del programa de actividades extraordinarias del Máster en Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales de la Universidad de Salamanca.

 

Diálogo con Alan Fairlie sobre la importancia de los derechos laborales para hacer frente a la crisis sanitaria

La crisis sanitaria que nos mantiene confinados en nuestros domicilios desde hace dos meses ha tenido, como una de sus más inesperadas consecuencias, la de habernos permitido recuperar, bien que por canales virtuales, muchas relaciones personales, de amistad y de colaboración, a las que el ajetreo de la vida diaria no nos permitía prestar la atención que se merecían.

Alan Fairlie, Profesor Principal del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú y Parlamentario Andino, es un muy querido amigo, con el que compartí cargo en la mesa directiva del Centro Federado de Estudios Generales Letras de esta Universidad nada menos que en el año 1979. Y con el cual he mantenido desde entonces una relación cordial, pero sin que hayamos podido encontrar hasta ahora un espacio para poner en común ideas y reflexionar sobre los temas que siempre nos han interesado.

La difícil situación que vivimos nos ha permitido, finalmente, hacerlo.

El resultado es este diálogo, que comparto con los amigos de este cuaderno de notas, en el que reflexionamos, a preguntas suyas, sobre los grandes interrogantes del momento, intentando complementar nuestras visiones desde la Economía y el Derecho sobre la situación actual y el futuro de las cadenas mundiales de suministro, la importancia de los derechos laborales para hacer frente a la crisis sanitaria y los desafíos que plantea la digitalización y el precipitado despliegue del teletrabajo al que nos hemos visto abocados por causa de la misma.

¿Es esto el teletrabajo del futuro? Notas para aprender de la experiencia y construir lo que vendrá

Una de las más relevantes novedades que nos ha venido impuesta por la crisis sanitaria que estamos padeciendo ha estado representada por la expansión sin precedentes del trabajo a distancia realizado desde el domicilio del trabajador. Y, dentro de este, del teletrabajo. Al extremo que se calcula que en la actualidad casi un tercio de trabajadores siguen realizando sus actividades a través de esta modalidad.

Esta era una posibilidad operativa al menos desde inicios del presente siglo, pero que no terminaba de despegar a pesar de su ventajas. Ahora, sin embargo, se ha impuesto atropelladamente debido a los imperativos de la lucha contra el COVID-19, que han conducido al legislador a imponerla para tratar de hacer compatible la continuación de las actividades laborales con el aislamiento social que parece ser la única forma de contener su avance.

El resultado ha sido una atropellada huida forzosa al trabajo a distancia y el teletrabajo desde el domicilio, que tiene poco de idílica, como muchos de los que la estamos viviendo sabemos.

En más casos de los deseables estamos “teletrabajando” desde un improvisado espacio de nuestros domicilios, con equipos de nuestra propiedad no adaptados al uso profesional que les estamos dando, muchas veces compartidos con los restantes integrantes de nuestras familias, asumiendo de nuestro peculio los gastos de conexión, sin un horario fijo y participando en una sucesión interminable de reuniones virtuales para las que no estábamos preparados, mientras nos abruma una lluvia de mensajes de correo electrónico y whatApps que no para hasta entrada la noche.

¿Es este el teletrabajo del futuro? Por supuesto que no.

Esto supone que, si queremos que el teletrabajo perdure después de la crisis sanitaria y sea verdaderamente útil para los trabajadores y las empresas, debemos aprender de esta experiencia y tratar de prevenir la perpetuación de las muchas situaciones disfuncionales que estamos experimentando.

Entre ellas, muy en particular:

1.  El teletrabajo impuesto, sin dotación de medios adecuados ni adaptación del lugar de trabajo y con asunción de sus costes por el trabajador.

2. La invasión del domicilio, la vida privada y familiar del trabajador y su intimidad y privacidad.

3. La colonización del entero tiempo del trabajador, con la consiguiente desaparición de las fronteras entre el trabajo y la vida personal, social y familiar de este.

4. El aislamiento absoluto y la falta de contacto personal del trabajador con la organización empresarial, los compañeros de trabajo, los clientes y las personas a las que atiende.

El propio legislador que se ha visto forzado por la situación a promover esta atolondrada experiencia -que acaba de ser prolongada hasta los tres meses siguientes a la finalización del estado de alarma- debería adoptar, pues, medidas dirigidas a prevenir que estas clase de situaciones se prolonguen más allá. Introduciendo para ello garantías y reconociendo un papel relevante en su adaptación a la situación y necesidades de cada sector de actividad, de cada empresa y de cada trabajador a la negociación colectiva.

De ello depende que el teletrabajo sea en el futuro una forma más ágil, flexible e incluso más limpia de trabajar. O todo lo contrario.

Me complace mucho compartir con los fieles amigos de este cuaderno de notas la videoconferencia que, por invitación de los colegas de la Universidad Sergio Arboleda de Colombia, pude impartir sobre este tema el pasado jueves 16 de abril, con mi gratitud a estos por su invitación.

Coloquio sobre las medidas laborales de gestión de la crisis sanitaria ocasionada por el virus COVID-19

Es para mi una gran satisfacción poner a disposición de los siempre pacientes amigos de este espacio compartido la grabación la vídeo conferencia que, por invitación de los muy queridos colegas de la Asociación Uruguaya de Derecho del Trabajo, impartí el pasado miércoles 1 de abril sobre las medidas laborales adoptadas en España para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el virus COVID-19.

En España, como en muchos otros países, la gestión laboral de la crisis sanitaria está siendo marcada por la consideración del confinamiento social como principal herramienta para contener la propagación de la epidemia.

Esto determina  que las medidas adoptadas tengan todas carácter instrumental y estén dirigidas a hacer posible la materialización de esa medida con cada vez mayor intensidad, en medio de un contexto altamente cambiante y dentro del cual no es posible conocer los efectos sobre los niveles de contagio de las decisiones adoptadas sino hasta una o dos semanas después.

Con todo, las medidas puestas en marcha en España se distinguen por dos rasgos fundamentales: de un lado, la adaptación de instrumentos de gestión laboral ya existentes, con el fin de conseguir que el confinamiento ocasione un daño puramente temporal al empleo; y, del otro, tratar de contemplar la situación y las necesidades de las personas que trabajan.

El recurso al teletrabajo, la creación de supuestos específicos de adaptación de las obligaciones laborales a las necesidades familiares, el fomento de los expedientes de regulación temporal de empleo o la imposición de un inédito permiso retribuido recuperable, aún con todos los problemas que pueden plantear a la hora de su aplicación, expresan claramente esta preocupación, que distingue la forma de afrontar la crisis elegida ahora en España de la que se utilizó en crisis anteriores.

Por supuesto, nos encontramos delante de una situación por completo desconocida, para la cual no existen recetas, ni desde el Derecho del Trabajo, ni desde la economía, ni desde la política, que debe ser afrontada con audacia e imaginación, a la vez que con coraje.

Ahora que parece que la curva de contagios empieza a remitir, es de esperar que las medidas impulsadas, cuyo detalle presento de manera sistemática en la exposición que realicé para los colegas de la academia uruguaya, hayan servido para contener la sangría de puestos de trabajo que sin su aplicación se habría producido y contribuyan a que el retorno a la actividad productiva que empezará a tener lugar en las semanas próximas se produzca con el menor daño posible para nuestro tejido productivo.

Es pronto aún para saberlo, pero hago votos porque así sea.