Videoconferencia de Enrique Cabero Morán sobre “Diálogo social y reconstrucción económica y social en la crisis del coronavirus”

Comparto con los amigos de este cuaderno de notas la grabación de la videoconferencia impartida el pasado viernes 15 de diciembre por el profesor Enrique Cabero Morán, Presidente del Consejo Económico y Social de Castilla y León, sobre el tema “Diálogo social y reconstrucción económica y social en la crisis del coronavirus”.

Esta conferencia forma parte del programa de actividades extraordinarias del Máster en Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales de la Universidad de Salamanca.

 

Humberto Villasmil reflexiona sobre “El COVID-19 y sus desafíos para el Derecho del Trabajo: una visión desde América Latina”

Es muy grato para mi compartir con los tenaces lectores de este cuaderno de notas la versión íntegra de la videoconferencia que, desde Santiago de Chile, impartió para nuestros alumnos del Máster en Derecho del Trabajo de la Universidad de Salamanca y un nutrido grupo de participantes virtuales, el profesor Humberto Villasmil Prieto el pasado 17 de abril sobre “El COVID-19 y sus desafíos para el Derecho del Trabajo: una visión desde América Latina”.

Dividida en tres partes, la videoconferencia comenzó haciendo un balance de la situación en la que la emergencia sanitaria encuentra al sistema normativo de la OIT, para adentrarse luego en el examen crítico de las líneas de tendencia más relevantes que se detectan en el Derecho del Trabajo de los países latinoamericanos en lo que al enfrentamiento de sus consecuencias sobre el empleo se refiere, para terminar destacando los retos de futuro que de dicho balance se desprenden para el Derecho del Trabajo en la región.

Por centrarnos en esto último, interesa destacar sobre todo el énfasis que puso nuestro ilustre expositor en poner de relieve cómo decisiones de gran importancia adoptadas casi de forma uniforme en los países latinoamericanos, como la adopción de medidas de protección del empleo y auxilio temporal a los trabajadores y de fomento del trabajo a distancia, se estaban viendo lastradas por la presencia de situaciones de exclusión, muchas veces injustificada, de la protección ofrecida por el ordenamiento laboral, como las relacionadas con la informalidad y las llamadas relaciones de trabajo encubiertas. Y cómo el hecho de no haber sabido -o querido- afrontar estos fenómenos está dificultando la eficacia de la respuesta a las profundas necesidades sociales generadas por la crisis.

Todo lo cual nos alerta, concluyó, sobre el muy destacado papel que tiene la protección laboral, que emana de la existencia reconocida de una relación de trabajo, para hacer frente a situaciones como las que vivimos, ofreciendo protección a todas las personas que lo necesitan. Y también, por supuesto, sobre la importancia tiene para el futuro del Derecho del Trabajo la recuperación de la preocupación por estas cuestiones.

Los invito, pues, a visionar tan interesante intervención, con la seguridad de que constituye un documento del mayor relieve para el necesario replanteamiento del enfoque que ha venido informando la construcción de nuestros ordenamientos laborales en la etapa precedente.

Acuerdo global para limitar los efectos del COVID-19 en las cadenas de producción del sector de la moda


Las medidas adoptadas por los gobiernos para hacer frente a la crisis sanitaria han determinado una parada en seco de las actividades de las cadenas mundiales de producción que alimentan la demanda de prendas de vestir a nivel global, de tremendas consecuencias para los trabajadores y las empresas contratistas situados en países de escasos ingresos y una limitada protección social que se integran en esas cadenas.

Frente a la brusca caída de la demanda, han sido varias las marcas que han optado por cancelar los pedidos realizados y dejar a su suerte las empresas que con ellos colaboraban y sus trabajadores, poniendo así en riesgo la propia viabilidad de su sistema de negocio, que no está en condiciones de subsistir sin ellos.

El día de hoy, sin embargo, Victor Garrido nos da cuenta de la suscripción de un acuerdo global entre la Organización Internacional de Empleadores (OIE), la Confederacion Sindical Internacional (CSI) e IndustriALL, al que se han adherido ya varias marcas mundiales (como Inditex, C&A, H&M, Adidas, Marks&Spencer, Primark, Bestseller, Tchibo y PVH, VF Corporation y Zalando), dirigido a construir un espacio para el desarrollo de medidas encaminadas a proteger los ingresos de los trabajadores del sector de la moda y apoyar a las empresas integradas en sus cadenas de producción, con el fin de que puedan sobrevivir durante la crisis del COVID-19.

Se trata solo de un acuerdo de base, que requiere de medidas de desarrollo, así como de la dotación de recursos suficientes, para cuya puesta en práctica se ha acordado constituir en dos semanas un grupo de trabajo internacional coordinado por la OIT en el que participarán, además de los firmantes, las marcas y fabricantes y los representantes de los trabajadores y empleadores implicados, así como de los gobiernos. Este comité tiene el encargo de desarrollar las actuaciones necesarias para la implementación de los objetivos del acuerdo, con especial atención a los países con sistemas sanitarios y de protección social más débiles.

La firma de este pacto puede constituir un primer paso hacia la construcción de una nueva relación entre las marcas mundiales del sector de la moda y las empresas y trabajadores que integran sus cadenas de producción, basada en la adopción de compromisos que garanticen su sostenibilidad desde el punto de vista social, superando la visión economicista, basada en la exigencia de productos cada vez más baratos bajo condiciones cada vez más exigentes, imperante hasta el momento. Una transformación que resulta esencial para la garantía del trabajo decente en dichas cadenas.

A continuación pongo a disposición de los amigos de este espacio compartido la nota de Víctor Garrido y el texto del Acuerdo COVID-19: ACCIÓN EN LA INDUSTRIA MUNDIAL DE LA CONFECCIÓN.

 

Experiencias comparadas de afrontamiento de los efectos del COVID-19

El pasado martes 14 de abril tuve la ocasión de participar desde mi confinamiento salmantino en una actividad muy singular y de gran interés.  Se trató del Coloquio Internacional sobre “COVID-19 E O DIREITO DO TRABALHO. SISTEMAS JURIDICOS EM COMPARAÇAO”, organizado por los profesores Francesca Columbu y Túlio Oliveira Massoni.

En este coloquio pudimos compartir experiencias y valoraciones sobre el tema colegas de Italia, España, Portugal, Uruguay y Brasil. Una experiencia inédita hasta ahora que nos permitió apreciar lo mucho en común que tienen las respuestas adoptadas por nuestros respectivos ordenamientos para hacer frente a una situación respecto de la cual no existen experiencias ni recetas que nos puedan servir de guía. Y también, por supuesto, las diferencias que entre ellas existen y sus déficits.

Un intercambio muy enriquecedor del que es posible extraer grandes enseñanzas de cara a la mejora de los instrumentos que de forma apresurada han sido puestos en marcha en las últimas semanas. Y también, por supuesto, a lo que debe ser el Derecho del Trabajo de la post crisis sanitaria y la recuperación.

Es para mi, por todo ello, una gran satisfacción poder compartir con los esforzados amigos de esta bitácora el vídeo íntegro de la sesión, cuyas intervenciones siguen el orden en el que he enunciado antes los países. Por supuesto, con mi gratitud y felicitación a los organizadores por tan brillante iniciativa.

Coloquio sobre las medidas laborales de gestión de la crisis sanitaria ocasionada por el virus COVID-19

Es para mi una gran satisfacción poner a disposición de los siempre pacientes amigos de este espacio compartido la grabación la vídeo conferencia que, por invitación de los muy queridos colegas de la Asociación Uruguaya de Derecho del Trabajo, impartí el pasado miércoles 1 de abril sobre las medidas laborales adoptadas en España para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el virus COVID-19.

En España, como en muchos otros países, la gestión laboral de la crisis sanitaria está siendo marcada por la consideración del confinamiento social como principal herramienta para contener la propagación de la epidemia.

Esto determina  que las medidas adoptadas tengan todas carácter instrumental y estén dirigidas a hacer posible la materialización de esa medida con cada vez mayor intensidad, en medio de un contexto altamente cambiante y dentro del cual no es posible conocer los efectos sobre los niveles de contagio de las decisiones adoptadas sino hasta una o dos semanas después.

Con todo, las medidas puestas en marcha en España se distinguen por dos rasgos fundamentales: de un lado, la adaptación de instrumentos de gestión laboral ya existentes, con el fin de conseguir que el confinamiento ocasione un daño puramente temporal al empleo; y, del otro, tratar de contemplar la situación y las necesidades de las personas que trabajan.

El recurso al teletrabajo, la creación de supuestos específicos de adaptación de las obligaciones laborales a las necesidades familiares, el fomento de los expedientes de regulación temporal de empleo o la imposición de un inédito permiso retribuido recuperable, aún con todos los problemas que pueden plantear a la hora de su aplicación, expresan claramente esta preocupación, que distingue la forma de afrontar la crisis elegida ahora en España de la que se utilizó en crisis anteriores.

Por supuesto, nos encontramos delante de una situación por completo desconocida, para la cual no existen recetas, ni desde el Derecho del Trabajo, ni desde la economía, ni desde la política, que debe ser afrontada con audacia e imaginación, a la vez que con coraje.

Ahora que parece que la curva de contagios empieza a remitir, es de esperar que las medidas impulsadas, cuyo detalle presento de manera sistemática en la exposición que realicé para los colegas de la academia uruguaya, hayan servido para contener la sangría de puestos de trabajo que sin su aplicación se habría producido y contribuyan a que el retorno a la actividad productiva que empezará a tener lugar en las semanas próximas se produzca con el menor daño posible para nuestro tejido productivo.

Es pronto aún para saberlo, pero hago votos porque así sea.