Desde Lima: multinacionales contra la precariedad

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Mis primeros dias de estancia en Lima, dedicados a instalarme en esta ciudad para cumplir una estancia de un semestre como profesor visitante en la Pontificia Universidad Católica del Perú, me han sorprendido con una noticia singular.

El pasado 4 de marzo seis multinacionales norteamericanas del sector textil con contratistas en el Perú (Nike, 47 Brand, Life is Good Company, New Balance, PVH Corp y VF Corporation) dirigieron una carta al Presidente Ollanta Humala expresándole su preocupación por la vigencia en este país del Decreto-Ley 22342, a través del cual se permite a las empresas dedicadas a la exportación de productos calificados como “no tradicionales”, los textiles entre ellos, contratar masivamente y sin ningún límite trabajadores mediante contratos de duración determinada.

Para los firmantes del documento, se trata de una norma que “alienta y tolera violaciones a los derechos laborales” y “constituye un obstáculo para la correcta aplicación de nuestros códigos de conducta”, por lo que declaran encontrarse a la expectativa del resultado del debate que se producirá próximamente en el Congreso de la República sobre su derogación, a la vez que entienden que se trata de “una oportunidad” para que el Gobierno “demuestre su firme apoyo a la inclusión social y el trabajo decente, mediante el apoyo a la derogación de las disposiciones laborales del Decreto-Ley 22342”.

Las consecuencias laborales de la aplicación a lo largo de más de tres décadas de dicho régimen especial de contratación son de sobra conocidas: un elevadísimo índice de temporalidad y rotación en el empleo, bajos niveles de ingresos e indices muy escasos de sindicación. Todo ello en medio de un crecimiento espectacular del sector, cuyas ventas se multiplicaron por veinte en el mismo período. Esta es una realidad que fue denunciada en su día en este blog, sirviéndome de los datos proporcionados por Christian Sánchez y Fernando Cuadros en su estudio “Efectos de la política de fomento del empleo temporal en la actividad textil exportadora”, que fue colgado junto con un comentario titulado “Radiográfía de un crecimiento excluyente” el 17 de noviembre de 2009, al cual me remito.

Que ahora un grupo de multinacionales, norteamericanas para más señas, soliciten de manera expresa apoyo para su derogación es sin duda notable. En particular, porque supone dar un paso más sobre la tradicional postura de este tipo de empresas, que suele limitar su preocupación por los estándares laborales de sus contratistas al cumplimiento de su legislación nacional del país en el que residen y el respeto de los cuatro derechos laborales fundamentales proclamados por la OIT en 1998. Más allá de ello, lo que parece estar detrás de este documento es la asunción de un compromiso por parte de las mismas con la consecusión efectiva de estándares de trabajo decente por parte de sus colaboradores. Algo que un sistema de contratación como el reseñado ha venido impidiendo sistemáticamente.

Este singular giro supone pasar implícitamente, de la tradicional visión defensiva sobre el rol de los compromisos de RSE de las multinacionales en materia laboral, que los contempla esencialmente como mecanismos dirigidos a evitar escándalos que minen su buena imagen comercial, a una concepción positiva de los mismos, basada en su consideración como herramientas de mejora real de las condiciones de sus destinatarios. 

Naturalmente, este pronunciamiento ha sido considerado como una injerencia en los asuntos internos del Perú por parte del gremio de exportadores peruanos, que continúa aferrado, hoy como en los años setenta, a los bajos salarios como herramienta esencial para competir a nivel global.

¿Son los bajos salarios y la precariedad  la única forma como las empresas exportadoras peruanas, y en particular las textiles, pueden continuar creciendo en el futuro? ¿No existe otra forma de insertarse en el mercado mundial, que vea el trabajo decente como una herramienta para competir de forma más adecuada y eficaz en vez de como una rémora?

Por sorprendente que parezca, ahora mismo las multinacionales norteamericanas, que no son precisamente organizaciones caritativas, parecen querer mostrarnos que el de siempre no es el único camino posible.

La carta de las empresas multinacionales norteamericanas al Presidente Ollanta Humala puede ser descargada desde el siguiente enlace:

Carta-Presidente-Ollanta-Humala-4-marzo-2013

 

Sobre la eficacia jurídica de los productos de la acción sindical internacional

Constantino Cuesta, Trabajadores (2012)

El cada vez más amplio desarrollo de una dimensión reguladora transnacional por parte de las organizaciones sindicales plantea numerosos interrogantes a los juristas que seguimos con atención estos fenómenos.

De todos ellos, con seguridad el más complejo y de más difícil respuesta es el relativo a la eficacia jurídica que cabe atribuir a los productos de dicha actividad.

Mi participación, el pasado 18 de mayo en Barcelona, en el Seminario “Acción sindical en las empresas multinacionales”, organizado por el Observatorio “Sindicalismo en la globalización” de la Fundación 1º de Mayo, me permitió realizar una primera reflexión de conjunto sobre el particular, destinada a poner de manifiesto el valor jurídico que indudablemente poseen dichos instrumentos, pero a la vez las dificultades que de momento existen para demandar su cumplimiento efectivo, en particular en los países donde pueden cometerse las violaciones a los mismos, destacando en todo caso las opciones que aún así se abren para ello y proponiendo algunas alternativas para reforzar su exigibilidad.

A continuación pongo a disposición de los lectores de esta bitácora la presentación que resume el contenido de mi intervención en dicho seminario.

La presentación de Wilfredo Sanguineti “Eficacia jurídica de los productos de la acción sindical transnacional” puede ser descargada en el siguiente enlace:

EFICACIA JURIDICA DE LOS PRODUCTOS DE LA ACCION SINDICAL TRANSNACIONAL-WSANGUINETI

 

 

DERECHO DEL TRABAJO. NUEVOS ESCENARIOS

A propósito de mi último libro

Es para mi una gran satisfacción presentar a los lectores de esta bitácora mi última publicación. Se trata del libro “Derecho del Trabajo. Nuevos escenarios”, editado en San José de Costa  Rica por Investigaciones Jurídicas S.A.

La obra, que recoge seis textos dedicados al anáisis de las transformaciones más recientes de nuestra disciplina, vio la luz el pasado 10 de octubre, siendo presentada en el Congreso Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social celebrado en esa ciudad, en el que tuve la fortuna de participar.

A continuación transcribo la presentación de la obra y el índice de sus contenidos, así como las referencias necesarias para que, quienes estén interesados, puedan ponerse en contacto con los editores.

PRESENTACIÓN

Uno de los espacios más apasionantes de reflexión que se ofrecen a los estudiosos de la disciplina jurídica de las relaciones de trabajo es el relativo a la incidencia que sobre la misma tienen las transformaciones operadas en las últimas décadas, tanto al interior del propio ordenamiento jurídico, como en el contexto económico, tecnológico y productivo sobre el que ésta ha de operar.

La emergencia de fenómenos de tanto relieve como la cada vez más intensa influencia de los derechos, principios y valores constitucionales sobre la vida social, el impacto de la revolución tecnológica e informática, todavía en marcha, sobre las relaciones de trabajo, los cambios operados en los paradigmas tradicionales de organización de las actividades empresariales, la cada vez más intensa internacionalización de la producción a escala global o, en fin, el proceso de globalización económica, a estas alturas seguramente irreversible, imponen, desde perspectivas diversas, desafíos de gran trascendencia a los ordenamientos laborales, en su mayor parte inéditos hasta ahora.

La selección de artículos que recoge la presente obra busca ofrecer a quienes se acerquen a su lectura, tanto una visión articulada de la incidencia que están teniendo dichas transformaciones sobre el marco institucional del Derecho del Trabajo y los retos que para éste suponen, como un inventario de posibles respuestas a los mismos. Todo ello intentando adoptar, en la medida de lo posible, un punto de vista general, no circunscrito a la exclusiva perspectiva de un ordenamiento jurídico en particular.

Si tuviese que sintetizar en pocas palabras el propósito que anima todos los textos aquí recogidos, diría que no es otro que el de tratar de contribuir, desde el rigor del análisis y la confianza en los valores que estuvieron en la base de su nacimiento, a que el Derecho del Trabajo siga cumpliendo en la presente etapa histórica, llena de incertidumbres pero a la vez de promesas, su inestimable misión al servicio de la plasmación efectiva en nuestras sociedades de los valores de justicia e igualdad.

INDICE DE LA OBRA

 

Presentación

 

1. “Derechos fundamentales de la persona del trabajador y poderes empresariales en la era del equilibrio flexible entre derechos”

 

2. “Una forma peculiar de aplicación de las nuevas tecnologías a las relaciones de trabajo: el teletrabajo”

 

3. “Subcontratación de actividades productivas y derechos laborales”

 

4. “El nuevo rostro de las medidas de autotutela patronal”

 

5. “La tutela de los derechos fundamentales del trabajo en las cadenas de producción de las empresas multinacionales”

 

6. “La ‘deconstrucción’ del derecho del trabajo de base nacional en la era de la globalización: ¿un devenir inevitable?”

Disponible en:

Investigaciones Jurídicas S.A.

Correo electrónico: ventas@investigacionesjuridicas.com

Teléfonos: (506) 2226-8320 / 2226-6433

Apartado Postal: 631-2010 Zapote (Costa Rica)

El teletrabajo “realmente existente” y su problemática

  

Pieter Brueghel el Viejo, La Torre de Babel, 1563

 

Hubo una etapa, hacia principios de la pasada década de los noventa, en la que el teletrabajo era un fenómeno mas estudiado que existente en la realidad. Al extremo de haberse llegado a decir,  no sin malicia, que el número de estudiosos de esta particular forma de trabajar era superior al de teletrabajadores. Si bien en la actualidad esta afirmación no es ya exacta, el teletrabajo “realmente existente” se aparta de la imagen que de él tuvieron sus primeros estudiosos.  

La idea del free lance que, desde su domicilio u otro lugar libremente elegido por él, realizaba con grandes dosis de autonomía tareas relacionadas con el procesamiento y la transmisión de información para una o más empresas o clientes, cuya condición de empleador o no resultaba difícil de dilucidar, no se corresponde con la realidad hoy predominante, que nos coloca con bastante mayor frecuencia, bien delante de “externalizaciones” de puestos de trabajo que previamente eran presenciales, cuyo carácter subordinado deja poco margen para la discusión, o bien frente a la realización de prestaciones a distancia por empresas subcontratistas, en el seno de las cuales prestan servicios también trabajadores dependientes. Es decir, aunque la cuestión de la determinación del carácter subordinado o autónomo de la prestación de trabajo de los teletrabajadores sea una de indudable interés, en la mayor parte de los casos, o el teletrabajador es un trabajador que lleva a cabo su prestación a distancia sin perder el vínculo de dependencia de la empresa para la que labora, o quien “teletrabaja” es la propia empresa, sirviéndose de trabajadores dependientes. 

El problema fundamental que en ambos casos se plantea no es uno de calificación jurídica de la relación existente como laboral o no, como sostuvieron los primeros estudiosos de esta forma de trabajar, llegando a plantear incuso a partir de aquí, de manera ciertamente sobre dimensionada, una supuesta crisis de la subordinación como criterio de calificación jurídica de las relaciones sujetas a la protección ofrecida por las normas laborales. Antes bien, la cuestión fundamental que estas formas de prestación de servicios a distancia plantean es de régimen jurídico.  

Por lo que al teletrabajo dependiente fruto de la “externalización” de puestos de trabajo antes presenciales se refiere, el problema de fondo que se pone sobre el tapete no es otro de el de cómo diseñar un régimen jurídico para el mismo que garantice a quienes lo practican una tutela adecuada, que evite los riesgos de evasión de las fórmulas habituales de tutela individual y colectiva que su peculiar forma de ejecución puede dar lugar. Distinta es la problemática que subyace al teletrabajo subcontratado, ya que en este caso se suman a estos riesgos generales los derivados del recurso a las técnicas de subcontratación, de los que me he ocupado en más de una ocasión en este blog. En particular, la posibilidad de que la subcontratación de servicios a distancia pueda se utilizada como un eficaz instrumento de precarización del empleo y reducción de las condiciones de trabajo. Posibilidad que, por lo demás, puede verse agravada cuando la empresa contratista se sitúa fuera del territorio en el que la empresa cliente disfruta del resultado de sus servicios (teletrabajo “transnacional”). 

Todos estos temas irán concitando nuestra atención en posteriores entradas de este blog, lo mismo que los más generales vinculados con la conceptuación y calificación jurídica de esta forma singular de trabajar. Naturalmente, en la medida en que el debate sobre la reforma laboral, la huelga general, la crisis del empleo y los demás acontecimientos que vivimos en España nos lo vayan permitiendo.

La responsabilidad social de las empresas multinacionales: ¿altruismo o interés?

Creo que una buena forma de retomar la dinámica normal de esta bitácora es recuperando algunos de los temas que quedaron pendientes de desarrollo antes del inicio del periodo vacacional.

Este es el caso de la entrada que publiqué el pasado 17 de julio, titulada “¿Dos posturas sobre el rol de la responsabilidad social de las empresas multinacionales? Luego de admitir que era posible que existan iniciativas serias y eficaces sobre esta materia en el ámbito de las relaciones de trabajo,  la entrada concluía con una inquietante pregunta, que apuntaba a su sostenibilidad:  ¿por qué las empresas multinacionales, a las que en términos inmediatos beneficia más el dumping que la RSC, podrían tener interés en comprometerse con ésta?

Para responder a la pregunta creo que conviene partir de tener en cuenta que las empresas multinacionales no sólo tienen la capacidad de actuar, como de hecho lo vienen haciendo, como una suerte de “sujeto depredador”, con capacidad para escapar de los marcos nacionales de regulación de las condiciones de trabajo recurriendo a estrategias de relocalización y subcontratación de sus actividades hacia aquellos destinos laborales que les sean más atractivos desde el punto de vista de los costos del factor trabajo. Las empresas multinacionales son también, aunque se ponga pocas veces el énfasis en ello, espacios idóneos para la construcción de procesos normativos globales capaces de permitir la garantía de un núcleo básico de derechos laborales a nivel internacional.

Esto se debe a que el control que estas corporaciones ejercen sobre todas las entidades que integran sus redes internacionales de producción constituye una herramienta susceptible de ser utilizada con eficacia para tal fin. Para ello sólo es preciso que la multinacional decida imponer el respeto de esos derechos como una regla de obligado cumplimiento para sus filiales, cuyo control ejerce. O como una “condición de asociación” para sus proveedores y contratistas.

Lo anterior supone -y es aquí a donde quería llegar- que, si la empresa multinacional “quiere” imponer el respeto de un núcleo de derechos sociales en sus cadenas de producción, “puede” hacerlo”. La cuestión es: ¿por qué iba a “querer” hacerlo?

La razón  está en el liderazgo que estas empresas ejercen sobre las cadenas de producción que elaboran los productos. Y en la especial “visibilidad” que adquieren a través de las marcas con las que concurren al mercado esos productos. Esto determina que, aunque la multinacional no sea necesariamente la impulsora de las prácticas laborales abusivas desarrolladas por las empresas situadas en los distintos eslabones de sus cadenas de producción, pueda ser percibida por los consumidores como la responsable de ellas (o, en todo caso, como su principal beneficiaria).

Asumir pautas de responsabilidad social a nivel internacional es, por ello, una manera de limitar los riesgos que corre la reputación de una marca como consecuencia de la externalización de los procesos de producción de los productos que la ostentan, como han puesto de manifiesto diversos observadores de estos fenómenos. 

No se trata, pues, de una cuestión de puro altruismo, sino que tiene un componente de interés muy relevante. Esta circunstancia, sin embargo, no solo no permite poner en cuestión su legitimidad sino que conduce a ser optimistas respecto de su futuro.

Las empresas multinacionales asumirán conductas socialmente responsables en materia laboral y medioambiental con cada vez mayor frecuencia porque tienen un interés objetivo en hacerlo.

Para un mayor desarrollo de este planteamiento se remite al estudio “La tutela de los derechos fundamentales del trabajo en las cadenas de producción de las empresa multinacionales”, disponible en la página “Mis Artículos” de este blog.

¿Dos posturas sobre el rol de la responsabilidad social de las empresas multinacionales?

  

James Ensor, Intriga, 1911

 

La necesidad de prestar la atención que se merece a la reciente reforma laboral española me ha impedido hasta hoy comentar una nota aparecida en el Inteligence & Capital News Report el pasado 30 de junio. En ella se presentan las conclusiones a las que ha llegado el Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) sobre la actuación de estas empresas en la región luego de varios años de seguimiento de las mismas. Para esta institución, la pretendida asunción por parte de dichas empresas de imperativos de responsabilidad social (RSE) no es más que un “barniz” que está “destinado a ocultar las violaciones a los derechos humanos y la degradación al medio ambiente“.   

Esta visión negativa parecería contrastar con el punto de vista de quienes consideran que la RSE puede constituir un instrumento útil para reconducir la práctica de dichas corporaciones hacia cauces compatibles con el respeto de esos derechos y la conservación del planeta. Grupo en el que me incluyo.   

Sin embargo, no es así. En realidad, la RSE puede cumplir -y de hecho cumple- ambas funciones. Operar como “coartada” para encubrir actos profundamente desconocedores de sus valores o convertirse en un medio capaz de contribuir a recuperar la conexión perdida entre la economía y los valores sociales y ambientales en la era de la globalización.   

¿De qué depende que desempeñe uno u otro rol?      

Al menos en lo que a la materia laboral se refiere, creo que la diferencia puede situarse en dos aspectos nucleares: a) la asunción de compromisos serios, efectivos y tangibles; y b) la participación de los afectados (stakeholders), tanto en la determinación de esos compromisos como en el control de su cumplimiento.      

Los anteriores no son requisitos que se cumplan en todos los casos. Pero al menos cuando se trata de empresas que han suscrito acuerdos marco internacionales con las federaciones sindicales mundiales de rama de actividad que los satisfacen o han elaborado códigos de conducta que se adaptan a los mismos.Que en la actualidad el dumping social sea, con diferencia, más frecuente que la RSE, como constatan los observadores del OMAL, no debe impedir reconocer y destacar las experiencias positivas que en este ámbito existen.     

La gran cuestión que aquí se plantea, al menos en mi opinión, es otra: ¿por qué las empresas multinacionales, a las que en términos inmediatos beneficia más el dumping que la RSC podrían tener interés en comprometerse con ésta? ¿Hay algún motivo, más allá del altruismo en contra del cual presiona todos los días la competencia despiadada de los mercados, que pueda impulsarlas a ello?     

Naturalmente, incluso si se responde afirmativamente a este primer interrogantes, surge inmediatamente otro: ¿cuáles son los límites de estas prácticas en un mercado altamente competitivo? ¿Pueden éstas cumplir un rol relevante para mitigar el, en principio, irrefrenable afán depredador de esta clase de conglomerados?       

De la respuesta que se dé a ambas preguntas depende, cómo es obvio, que la RSC tenga verdaderamente futuro.     

A CONTINUACIÓN LA NOTICIA:       

Barniz responsable

Las multinacionales siguen suspendiendo en la implantación de la RSC en sus filiales en países emergentes

El OMAL revela que los programas de RSC de las transnacionales son sólo “maquillaje” para ocultar sus desmanes       

Llevan tiempo disputándose la medalla de la responsabilidad social, la gestión transparente y el enfoque al desarrollo sostenible. Se erigen en adalides de la protección medioambiental y alardean de su preocupación por el cambio climático pintando de verde sus estrategias corporativas ante la atenta mirada de los grupos de interés. Las compañías han entrado de lleno- consciente o forzosamente- en la nueva “era de la responsabilidad” como antídoto contra las corruptelas y afanes cortoplacistas de antaño. Y las campañas de marketing e informes anuales adoptan un sesgo “responsable” hasta en todos sus detalles, desde la búsqueda de proveedores sostenibles hasta la implantación de la RSC en las tradicionalmente olvidadas filiales de las economías emergentes. Sin embargo, las malas prácticas y la opacidad siguen predominando allí donde la mirada de los stakeholders se enfoca más despacio y con menos pundonor. Desde flagrantes atentados a los derechos humanos hasta plantas nucleares obsoletas e incapaces de funcionar, pasando por fallos en los suministros que hacen peligrar la seguridad de las comunidades, lo cierto es que la actuación de la mayoría de las multinacionales en los países emergentes está muy lejos de seguir los criterios que sus propios programas esgrimen en el primer mundo.

Esta es al menos la conclusión del Observatorio de Multinacionales de América Latina (OMAL) durante un seminario internacional organizado por el Centro de Investigaciones sobre Inversión y Comercio (CEICOM) que analiza esta problemática. Una vez más, el barniz responsable salta a la palestra, ésta vez destinado a ocultar las violaciones a los derechos humanos y la degradación al medioambiente. Entre las razones para estos desmanes se encuentra el afán por abrir nuevos mercados de trabajo a costa de mayor explotación laboral, un hecho que no contribuye al desarrollo, ni a la lucha contra la pobreza y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).       

PRINCIPIOS PRECARIOS       

Así, el OMAL ha revelado que durante los últimos años la calidad del empleo en las transnacionales ha empeorado a través de un aumento de la subcontratación y que la Responsabilidad Social trata de ocultar esos impactos y violaciones a derechos fundamentales como el de la sindicalización. Es, por lo tanto, un barniz brillante pero cuajado de grietas que busca que los grupos de interés y los organismos internacionales perciban que las multinacionales han mejorado su comportamiento hacia las comunidades emergentes. Las cifras, sin embargo, están ahí; y OMAL asegura que la mayoría de las transnacionales españolas más fuertes en Latinoamérica destinan apenas un 1% de sus beneficios a programas de RSE.  

(…)       

Beatriz Lorenzo       

Noticia aparecida en Inteligence & Capital News Report el 30 de junio de 2010.       

El texto completo puede ser consultado en el siguiente enlace:       

http://www.icnr.es/articulo.php?n=100629001456       

La página web del OMAL:       

http://www.omal.info/www/ 

China: algo se mueve en la “fábrica del mundo”

En los últimos años se ha extendido la idea de que la presión competitiva que la economía china es capaz de desplegar sobre las demás del mundo resultaba prácticamente irresistible

En un mundo globalizado, donde impera la libertad de flujo de los capitales, las tasas arancelarias van perdiendo cada vez más relevancia, los costos de transporte se reducen hasta relativizar la importancia de las distancias y las nuevas tecnologías permiten transferir fases enteras de los procesos de producción de un destino a otro sin perder el control global sobre ellos, el modelo de desarrollo chino, basado en los costos laborales significativamente reducidos y una inmensa masa de población rural “de reserva” capaz de frenar cualquier presión al alza sobre los mismos durante mucho tiempo, ofrecía “incentivos” suficientes como para convertir a este país en depositario de una parte muy significativa de los proyectos industriales a nivel global. Tan es así que se ha llegado a calcular que China estaría en condiciones de concentrar dentro de los próximos veinte años nada menos que el 40 % de la producción mundial. Es decir, de convertirse, literalmente, en “la fábrica del mundo”.

Así configurado, el fenómeno chino de desarrollo económico sin desarrollo social podía ser considerado como una amenaza para el empleo y las condiciones de trabajo de los demás trabajadores del mundo. Es cierto que en el pasado se produjeron presiones similares sin desplegar consecuencias tan dramáticas. De hecho, el propio crecimiento español de las últimas décadas, burbuja inmobiliaria aparte, tuvo lugar a partir de las mayores ventajas que ofrecían sus inferiores condiciones laborales para la localización en este país de los proyectos industriales. Lo que hacía y hace diferente a China era su inmensa población y el férreo control político que sobre ella ejercían las autoridades, que hacía imprevisible una mejora de las condiciones laborales en un período sumamente largo (varias décadas).

La experiencia más reciente parecería estar desmintiendo estas previsiones. En el último período son muy frecuentes las noticias que aportan indicios de que la etapa de los bajos salarios de la economía china, como ocurrió antes con muchas otras economías emergentes, podría estar tocando a su fin, como resultado de la conjunción de dos fenómenos: la escasez de mano de obra y el descontento y las protestas de los trabajadores. Muestra de ello es la nota que se adjunta a continuación sobre las recientes huelgas en las factorías de Honda y Hyundai, a la que he accedido a través de la Red de Derecho Social Internacional. De profundizarse esta tendencia, la economía china, a pesar de su inmenso volumen, no sería ajena al proceso por el cual, si bien las ventajas comparativas que ofrecen los bajos salarios favorecen el desplazamiento de los proyectos productivos hacia ellas, el desarrollo consiguiente termina por neutralizar su potencial efecto destructivo sobre los empleos y las condiciones de trabajo de los trabajadores de los demás países.

Los siguientes años nos dirán si esta tendencia se consolida o persiste la presión del modelo de desarrollo chino.

A esta entrada se añaden tres interesantes y completos informes elaborados por Isidor Boix, secretario de relaciones internacionales de FITEQA-CC.OO. sobre la realidad social, laboral y sindical china, preparados luego de realizar sucesivas visitas a este país, así como el artículo “Deslocalización empresarial y Derecho del Trabajo: en busca de respuestas”, en el que tuve la ocasión de examinar desde una perspectiva general la incidencia del fenómeno de las deslocalizaciones productivas sobre el marco institucional del Derecho del Trabajo español.

A continuación la noticia:

“LOS OBREROS CHINOS DESCUBREN LA HUELGA” 

Por Andreas Landwehr / DPA

Pekín. — Las huelgas, las crecientes quejas por sobreexplotación y el aumento del descontento entre los trabajadores emigrantes podrían estar anunciando el fin de los bajos salarios. En China las voces que demandan mejores sueldos son cada vez más fuertes, a la vez que la falta de mano de obra se hace cada vez más palpable.

En las últimas semanas hubo huelgas en varias compañías en las provincias de Guangdong, Yunnan, Henan, Gansu, Shandong y Jiangsu, según informaron medios chinos. El ejemplo más sonado es el del fabricante japonés Honda. La totalidad de su producción en China se vio paralizada a raíz de una huelga de gran parte de sus 1.800 trabajadores en una planta en Foshan, en el sur de China.

El fabricante surcoreano Hyundai ya tuvo que conceder la semana pasada en una planta de componentes aumentos de sueldo del 10 y 15% en dos pasos, para poner fin a una huelga.Tendencia mortal. A su vez, la serie de suicidios en la mayor compañía de electrónica del mundo, la taiwanesa Foxconn (Dell, Apple y Hewlet-Packard), es sintomática del descontento y también de la desesperación de muchos trabajadores emigrantes mal pagados. Trece de sus empleados en la planta de Shenzhen, en el sur de China, intentaron quitarse la vida, diez lo lograron. Para salir del foco de las críticas y mejorar el ánimo en la planta, la compañía taiwanesa elevó el salario mínimo en un 30% de 900 a 1.200 yuanes, unos 143 euros.

Sólo monedas. Varias provincias han elevado los sueldos mínimos establecidos entre un 12 y un 28%, aunque ninguno supera los 1.120 yuanes (133 euros), lo que apenas será suficiente para resolver los problemas.

Contando las horas extras, un empleado de fábrica en China llega a trabajar unas 60 horas semanales. Con ello gana entre 1.000 y 1.900 yuanes, entre 120 y 220 euros. Sin embargo, muchos tienen la sensación de que pese al duro trabajo, nunca podrán salir de la pobreza. Su creciente insatisfacción acentúa la presión sobre la política.

En general, los trabajadores tienen la sensación de que las autoridades e incluso los sindicatos oficiales están del lado del empresario. En la planta de Honda hasta se produjeron altercados violentos, cuando representantes sindicales trataron de convencer a los trabajadores de que desistieran de continuar con su huelga. La  diferencia entre un asalariado chino y un extranjero es además fuente de frustración: el personal local de Honda se queja de que le pagan 50 veces menos que los japoneses que trabajan en la misma empresa.

“Nuestra economía no puede continuar basándose en la presión a la baja de los sueldos, porque los trabajadores no lo van a seguir tolerando”, dijo el director del Instituto de Trabajo en la Universidad Popular en Pekín. Algunos expertos auguran ya el fin del modelo de la llamada “fábrica del mundo”. Además, los trabajadores chinos son los que menos se han beneficiado del milagro económico chino. Sus salarios distaron mucho de crecer al mismo ritmo que la economía del gigante asiático. La proporción de ingresos respecto al rendimiento económico cayó entre 1993 y 2007 en torno a entre un 40 y un 50%.

Desde hace tres décadas la economía exportadora de China se beneficia de los bajos salarios, pero ahora la crisis económica mundial ha desplazado las prioridades. Si los frutos del trabajo fuesen repartidos de manera más equitativa, China incluso podría acercarse a su objetivo de reducir la dependencia de las exportaciones venidas a menos durante la crisis estimulando la demanda interna. Analistas chinos exigen un nuevo modelo de desarrollo. Los sueldos de los de los más pobres no sólo deberían subir para hacer frente al creciente abismo salarial. También se requieren mayores sueldos para incentivar el consumo, sin el que no puede alcanzarse un crecimiento sostenible, dicen.

Éxodo. Aunque se teme que industrias con grandes necesidades de mano de obra puedan marcharse a otros países, expertos económicos llevan exigiendo desde hace ya algún tiempo que China siga escalando en la cadena de la creación de valor. “Los sucesos ponen de relieve la urgencia subestimada de acometer reformas significativas en China, para mejorar el reparto de ingresos y situar su economía a un nivel superior”, escribió el Deutsche Bank en un informe.

Los informes de Isidor Boix sobre la realidad social, laboral y sindical China pueden ser descargados desde el siguiente enlace:

China 2006 – Una aproximación sindical I

China 2007 – Una aproximación sindical II

China 2008 – Una aproximación sindical III

El texto del artículo de Wilfredo Sanguineti “Deslocalización empresarial y Derecho del Trabajo: en busca de respuestas” puede ser descargado desde el siguiente enlace:

Deslocalizacion y Derecho del Trabajo -WSANGUINETI 

El (silente) debate sobre la crisis económica actual y el Derecho del Trabajo

La "pirámide del capitalismo", según un cartel del sindicato histórico IWW

Por sorprendente que parezca, el de la relación entre la actual crisis económica y el Derecho del Trabajo no es un tema que haya sido objeto de especial atención por parte de la literatura especializada. La cuestión está, sin duda, presente todos los días en los medios de comunicacion, pero como parte del debate político y social, no de la discusión académica. Antes bien, los textos sobre tan decisiva cuestión escasean en las revistas especializadas, no siendo demasiados los académicos que han puesto sus reflexiones por escrito. 

¿Cual puede ser la explicación de tan llamativo silencio, frente a la avalancha de escritos que caracterizaron la reflexión sobre la crisis precedente? 

Posiblemente haya que buscarla en la naturaleza de la crisis actual, por completo alejada, tanto en el diagnóstico de sus causas como en la determinación de las soluciones, de la crítica al intervencionismo estatal o colectivo en las relaciones de trabajo, a diferencia de lo que ocurrió con la anterior, donde ambos ubicados nada menos que en su raíz. En la actualidad el Derecho del Trabajo no se encuentra bajo sospecha. Y, por tanto, mal se haría en proponer modificaciones de fondo en su diseño institucional al abrigo de la crisis. Esto se parece demasiado a las propuestas interesadas de algunos sectores económicos como para que pueda ser asumido por quienes se dedican con seriedad al estudio de estos temas, incluso cuando se participa de posiciones próximas al sector empresarial Es estos casos, parece más razonable -y, por cierto, también más cómodo- moverse en el terreno de la micro propuesta, postulando la adopción de concretas medidas de adaptación, mejor si de carácter coyuntural. 

Una reflexión sobre el papel del Derecho del Trabajo en el actual escenario me parece,  con todo, necesaria. No para responder a un discurso “culpabilizador” que esta vez no ha calado. Sino para poner de manifiesto cómo, aunque sigue siendo cierto que, como puso de manifiesto Hugo Sinzheimer hace ya ocho décadas, “el Derecho del Trabajo no tiene una existencia aislada”, ya que “se alimenta de la economía” y “sólo puede tener contenido si existe una economía que asegure las condiciones de vida del trabajo”, la protección laboral, si es enfocada de forma adecuada, compatibilizando la garantía de un núcleo básico de derechos a los trabajadores con herramientas que permitan a las empresas una gestión flexible de sus necesidades, no sólo no puede ser considerada una traba para el crecimiento económico, sino que constituye un componente ineludible para el desarrollo eficiente, equilibrado y sostenible de todo sistema productivo, el cual no puede estar basado sino en la potenciación de las capacidades y el compromiso del factor trabajo. En consecuencia, aunque puedan adoptarse medidas de coyuntura y éstas puedan eventualmente imponer algún retroceso en la protección, a medio y largo plazo, no sólo no es justo desprenderse de la tutela que ofrecen las normas laborales, sino que tampoco es conveniente. 

Sobre éste y otros temas conexos tuve la ocasión de reflexionar a propósito de invitación que me formuló la Fundación para la Paz y la Democracia (FUNPADEM), a través de Rodolfo Piza y el Proyecto “Cumple y Gana”, para participar en el Seminario Internacional sobre “Retos del Derecho del Trabajo y la Inspección Laboral en Centroamérica y República Dominicana”, que se celebró en San José de Costa Rica entre el 22 y el 23 de septiembre de 2009. El resultado fue la conferencia “Los retos del Derecho del Trabajo hoy (con el telón de fondo de la crisis económica)” cuyo texto pongo a disposición de los lectores de este blog. 

El texto de la conferencia “LOS RETOS DEL DERECHO DEL TRABAJO HOY (CON EL TELÓN DE FONDO DE LA CRISIS ECONÓMICA)” puede ser descargado desde el siguiente enlace: 

LOS-RETOS-DEL-DERECHO-DEL-TRABAJO-Y-LA-CRISIS-ECONOMICA-conferencia-CR-WSANGUINETI

Para más información sobre el SEMINARIO “RETOS DEL DERECHO DEL TRABAJO Y LA INSPECCIÓN LABORAL EN CENTROAMÉRICA Y REPÚBLICA DOMINICANA”, véase: 

http://www.facebook.com/note.php?note_id=158621948670    

 

LA visión de El Roto sobre las causas de la actual crisis

   

 

Terminando el año con algo que empieza a funcionar …

Paul Davis, Poster diseñado para la convencion fundacional de UNITE (1995)

Hace unos días recibí de Isidor Boix, Secretario de Acción Sindical de FITEQA-CC.OO y compañero de investigaciones en el Observatorio de la Negociación Colectiva una nota informativa sobre la realización en Alemania a principios de este mes del 10° Congreso de la Federación Sindical Internacional de Trabajadores Textiles, de la Confección y el Cuero.

Perdida entre otros muchos datos, en el documento aparece una noticia que considero de la mayor trascendencia. Según referencias aportadas por los participantes en el Congreso, alrededor de 1.000 sindicalistas en todo el mundo han sido readmitidos en sus puestos de trabajo como consecuencia de la exigencia sindical de cumplimiento de compromisos de responsabilidad social suscritos por empresas multinacionales.

Quien esto escribe no conoce ningún instrumento o experiencia a nivel internacional que sea capaz de ofrecer un resultado en materia de garantía de la libertad sindical de la misma magnitud

Esto es revelador de la cada vez más evidente consolidación de las cadenas de producción de las empresas multinacionales, no sólo como espacio de desarrollo de la acción sindical, sino como marco viable de garantía de los derechos laborales fundamentales. La crisis de legitimación que están viviendo estos grandes conglomerados, agudizada por la crisis actual, está dando lugar a formas nuevas de legitimación ante los consumidores, entre las cuales empieza a ocupar en lugar el respeto de los derechos humanos laborales por sus colaboradores  socios comerciales.

Este es un proceso aún embrionario, pero que empieza a dar resultados tangibles, que interesa destacar especialmente en la medida en que expresa cómo en la propia dinámica de la globalización es posible encontrar respuestas a algunas de las disfunciones que ella misma genera.

Se adjunta a esta entrada el texto de la nota informativa sobre el 10° Congreso de la FITTVC, así como el artículo “Construyendo el sindicalismo global”, publicado por Isidor Boix en la Revista “La factoría”, en el que se analizan las fortalezas y debilidades del actual proceso de internacionalización de la acción sindical.

LA NOTA INFORMATIVA SOBRE EL 10° CONGRESO DE LA FITTVC PUEDE SER DESCARGADA DESDE EL SIGUIENTE ENLACE:

Informe Sindical Congreso FITTVC

EL ARTICULO DE ISIDOR BOIX “CONSTRUYENDO EL SINDICALISMO GLOBAL” PUEDE SER DESCARGADO DESDE EL SIGUIENTE ENLACE:

Construyendo el Sindicalismo Global-I-BOIX-LA-FACTORIA

ADDENDA:

El 26 de noviembre de 2009 se celebró en Barcelona el Seminario Internacional “Reflexiones sobre el nuevo internacionalismo sindical”, organizado por Isidor Boix como director del Observatorio sobre el Sindicalismo en la Globalización. La Fundación 1 de mayo acaba de dedicar su Cuaderno Núm. 11 a la publicación de las intervenciones en tan interesante actividad, en la que tuve la ocasión de participar. Dada su relación con el tema objeto de esta entrada, se añade un enlace a la misma.

El Cuaderno Núm. 11 de la Fundación 1 de Mayo (“Reflexiones sobre el nuevo internacionalismo sindical”) puede ser decargado desde el siguiente enlace:   

Cuaderno11 – Seminario sobre el nuevo internacionalismo sindical

El efecto “boca de cocodrilo”: la distribución de la riqueza y el trabajo asalariado

Carlos Orduña Barrera, Hacedor de máscaras

Respecto de la entrada “Radiografía de un crecimiento excluyente”, publicada dos semanas atrás, he recibido un comentario de Christian Sánchez, coautor del texto que se colocó como adjunto a la misma, al que acompaña el siguiente cuadro:

De su lectura se desprende con facilidad una doble conclusión:  la distribución de la riqueza en el Perú no sólo es profundamente desigual, sino que esa desigualdad, medida a través de la brecha entre la participación del capital (beneficios empresariales) y el trabajo (salarios), viene incrementándose de manera muy significativa en los últimos años. Nada menos que en un 17.6% entre 1991 y 2007. Es lo que se conoce, en la jerga de los especialistas, como efecto “boca de cocodrilo”.

A esta evidente transferencia de rentas del trabajo hacia el capital no son ajenas las políticas estatales y empresariales puestas en marcha en este país a lo largo del período cubierto por el cuadro, incluidas las más recientes denunciadas en la entrada antes referida. De allí que en su comentario Christian Sánchez abogase, con buen criterio, por el impulso de la negociación colectiva en el Perú, dado su papel fundamental como mecanismo de redistribución de la riqueza.

Es imporante tener en cuenta, de todas formas, que el mismo fenómeno, quizá con menos dramatismo pero igual contundencia, se viene produciendo en el conjunto de economías de los países avanzados, España incluida. El cocodrilo puede tener la boca más o menos abierta dependiendo de los casos, pero su tendencia a irla abriendo cada vez más es en todos evidente.

Esta constatación debe alertarnos sobre los efectos que están teniendo, no sólo el despliegue del proceso de globalización económica sino las políticas que se están poniendo en marcha, tanto a nivel estatal como empresarial, para responder a él, sobre los mecanismos de equilibrio social trabajosamente construidos a lo largo de todo el siglo XX. Unos mecanismos entre los cuales ocupan un papel estelar los que caracterizan al Derecho del Trabajo. Vale decir, la intervención estatal en las relaciones de trabajo y la participación colectiva de los trabajadores.

Las normas estatales protectoras, aún con menor intensidad, siguen existiendo. Y la acción sindical y la negociación colectiva no han desaparecido. Pero cada vez equilibran y redistribuyen menos. Naturalmente, habrá que profundizar en el análisis de las causas de este fenómeno, así como en la manera de tratar de revertir o frenar sus efectos en un contexto tan difícil como el actual, ya que lo que se encuentra en juego es nada menos que la lógica democrática y equilibradora que ha hecho posible el bienestar y la democracia en nuestras sociedades.

A la presente entrada se adjunta un nuevo artículo de Christian Sánchez y Fernando Cuadros Luque titulado “El rol estatal de fomento de la negociación colectiva” en el que estos autrores destacan la vital importancia que posee la promoción de la sindicalización y la negociación colectiva para el equilibrio de los poderes de negociación dentro del mercado de trabajo, la elevación de la productividad y la consecusión de incrementos remunerativos acordes con ella.

EL TEXTO DEL ARTÍCULO “EL ROL ESTATAL DE FOMENTO DE LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA” PUEDE SER DESCARGADO DESDE EL SIGUIENTE ENLACE: ART-FOM-NCOL-C-SANCHEZ-F-CUADROS

NOTICIA DE INTERÉS: Medio millón de niñas y niños se incorporarán al trabajo infantil con la crisis económica global

 

Artistas callejeros (Argentina)

Artistas callejeros (Argentina)

En su último informe sobre el estado del trabajo infantil en el mundo, aparecido en 2006, la OIT cifró sus expectativas en torno a una futura erradicación de esta lacra en los avances dados en los países de América Latina. Tres años después, en plena crisis, dichas expectativas parecen estar desvaneciéndose. Se recoge a continuación una noticia aparecida el pasado 15 de octubre en la que se da cuenta de la publicación de un nuevo informe de la OIT, esta vez centrado en los países de América Latina, que pone de manifiesto la posibilidad de un importantísimo retroceso en los avances alcanzados debido al deterioro de la situación económica de la región. Al texto se acompaña el enlace al informe antes aludido, así como a un estudio del que soy autor sobre la acción de la OIT en los países de América del Sur, en el que se da cuenta de sus repercusiones y desafíos estructurales, poniendo de manifiesto la necesidad de una intensa acción de los Estados dirigida a poner freno a este lacerante problema, basada no sólo en acciones inmediatas de protección sino en medidas de política social de mayor aliento, dirigidas a asegurar el acceso de las mayorías a los servicios sociales, una educación de calidad para todos los niños y un trabajo decente para los adultos. La crisis no ha hecho más que reforzar esta necesidad.

A CONTINUACIÓN LA NOTICIA:

Nuevas y pequeñas manos aprenderán a picar piedra, remover basura, acarrear cal, cortar caña o trenzar mechas de pólvora. O, en el peor de los casos, niñas y niños podrían ser explotados sexualmente, sometidos a cuidar a otros pequeños, cavar en las minas o arar la tierra. 

No se sabe cuál será su destino, lo que si se conoce es que en los próximos años serán nuevos y nuevas niñas los que se incorporarán a la fuerza laboral infantil América Latina a partir de los nueve años de edad. Y todo ello, por la crisis económica global que ha trastocado a los países de la región.

Al menos así es el panorama que la OIT prevé, no solo para esta nación, sino para 16 más de América Latina.

Preocupada, pesimista y en la incertidumbre de lo qué le espera a la niñez en el tema laboral, la OIT, en su estudio “Impacto de la crisis económica mundial en el trabajo infantil en América Latina y recomendaciones para su mitigación”, indica que se espera un retroceso en los avances logrados en el tema laboral infantil desde hace varios años.

Guillermo Dema, representante regional de ese organismo para América Latina y el Caribe, tiene claro que al menos un nuevo medio millón de niñas y niños de esta área geográfica se incorporarán al trabajo infantil, cuando sus familias pasen a formar parte de los más pobres entre los pobres si los gobiernos no hacen un esfuerzo por mitigar la situación.

La incorporación al mercado de trabajo de niñas, niños y adolescentes limita su pleno desarrollo y, en muchos casos, de persistir la situación, resultará en la perpetuación de la condición de pobreza, indica Dema.

El documento de la OIT destaca que la incorporación de las y los nuevos niños y niñas al trabajo infantil pondría en riesgo los objetivos de la “Agenda Hemisférica para generar Trabajo Decente 2006-2015”, que se propone eliminar las peores formas de trabajo infantil en un plazo de 10 años y eliminarlo en su totalidad en un plazo de 15 años, es decir en 2020.

Rebelión 

EL INFORMDE DE LA OIT “IMPACTO DE LA CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL EN EL TRABAJO INFANTIL EN AMÉRICA LATINA Y RECOMENDACIONES PARA SU MITIGACIÓN” PUEDE SER DESCARGADO DESDE EL SIGUIENTE ENLACE: http://white.oit.org.pe/ipec/documentos/cris_y_ti_al_final.pdf

EL ARTÍCULO “LA IMPLEMENTACIÓN DE LAS NORMAS DE LA OIT EN MATERIA DE TRABAJO INFANTIL EN AMÉRICA DEL SUR: PANORAMA GENERAL Y RESULTADOS MÁS RELEVANTES” PUEDE SER DESACARGADO DESDE EL SIGUIENTE ENLACE: ART-TRABAJO-INFANTIL-RMTAS-WSANGUINETI

 

La felicidad de la infancia

INDITEX suscribe un nuevo acuerdo marco internacional con UNI

  zara

La nómina de los acuerdos marco internacionales de garantía de los derechos laborales fundamentales en las cadenas de producción de las empresas multinacionales sigue creciendo.

El pasado 2 de octubre se firmó en Dublín un nuevo acuerdo marco internacional entre la multinacional española de la moda INDITEX y el sindicato mundial de trabajadores del sector servicios UNI. Como es sabido, INDITEX tiene suscrito desde 2007 un pacto de este tipo con ITGWF, la federación internacional representativa de los trabajadores textiles y de la confección, del que se ha dado cuenta en este blog (ver entrada del 27 de julio). La novedad del recién aprobado radica en que no está dirijido a los talleres y fabricantes externos que elaboran los productos de esta compañía, sino a su red comercial y de distribución, que no se encontraba cubierta por el primero.

Así concebido, este acuerdo tiene como ámbito de aplicación, como en él se indica, a “INDITEX S.A. y sus filiales, independientemente del país en que desarrollen su actividad”. Es decir, se proyecta hacia el interior del grupo multinacional y no fuera de él, como ocurre con el anterior.

Con estas características, pudiera pensarse que su suscripción tiene un propósito esecialmente publicitario, ya que es impensable que una multinacional de estas dimensiones recurra en sus establecimientos, por ejemplo, a la explotación laboral infantil o el trabajo forzoso.  No lo es, sin embargo, si se tiene en cuenta que garantiza también el respeto del principio de no discriminación en el empleo y las normas nacionales e internacionales en materia de jornada, incluye el compromiso de “proporcionar un ambiente de trabajo seguro, saludable y sostenible” y, sobre todo, presta una especial atención a la garantía de los derechos de libertad sindical.

Una característica particular de las prácticas de “responsabilidad social” de las multinacionales del sector textil y de la confección es su desapego, por no decir hostilidad, hacia el ejercicio de la libertad sindical. De allí, precisamente, que recurran a códigos de conducta unilaterales antes que acuerdos marco pactados con los sindicatos. INDITEX es una de las primeras que modifica esta actitud, y se compromete a “desarrollar acciones conjuntas que permitan verificar la implantación de los derechos de libertad de sindicación y de negociación colectiva en la red comercial” a ella vinculada. Esta declaración viene acompañada, por lo demás, de la previsión de canales de información sobre posibles incumplimientos y de una regulación ad hoc de los derechos de comunicación, acceso a los centros de trabajo y reunión con los trabajadores por parte de los representantes sindicales de UNI.

El resultado es un instrumento que, bien gestionado y aplicado, estará en condiciones de contribuir al respeto de los derechos laborales fundamentales en general, y particularmente de la libertad sindical, en todos los establecimientos de esta compañía. 

EL TEXTO DEL ACUERDO MARCO INTERNACIONAL SUSCRITO ENTRE INDITEX Y UNI PUEDE SER DESCARGADO DESDE EL SIGUIENTE ENLACE: AMI-INDITEX-UNI

LA NOTA DE PRENSA DE INDITEX INFORMANDO DE LA FIRMA DE ESTE ACUERDO PUEDE SER DESCARGADA DESDE EL SIGUIENTE ENLACE: 

http://www.inditex.com/es/prensa/otras_noticias/amplia/00000750

UNI logo

La aplicación del AMI de INDITEX en defensa de la libertad sindical: los casos Desa y Textil San Cristóbal

 hilado

El acuerdo marco internacional suscrito entre INDITEX y la federación internacional representativa de los trabajadores textiles y de la confección, del que se ha dado cuenta en una entrada reciente de este blog,  empieza a producir sus primeros resultados.

A continuación se reproduce una nota de FITEQA-CC.OO. en la que se da cuenta de dos interesantes experiencias de aplicación de dicho acuerdo en defensa de los derechos de libertad sindical de los trabajadores de dos empresas proveedoras de dicha multinacional, una situada en Turquía y la otra en el Perú.

En ambos casos, la reacción oportuna de las redes internacionales de cooperación sindical instando la intervención de INDITEX en garantía de los compromisos internacionales suscritos permitió que los representantes sindicales, que habían sido despedidos precisamente por promover la formación del sindicato, fuesen readmitidos en su puesto de trabajo.

Los acuerdos correspondientes, no obstante, van más allá, en la medida en que, estando suscritos por la empresa y el sindicato, la federación sindical internacional y la empresa multinacional, incluyen un conjunto de compromisos encaminados a favorecer el desarrollo de una relación constructiva entre las partes, que permita a las empresas afectadas desarrollar un “sistema de relaciones laborales maduras” que les permita “ser rentables e internacionalmente competitivas a partir del concepto de trabajo decente”, utilizando a estos efectos “el respeto de la legislaci6n laboral como una fuente de ventajas competitivas”, conforme se puede apreciar en el acuerdo que afecta a la empresa peruana Textil San Cristóbal, que se reproduce a continuación.

EL TEXTO DE LA NOTA DE FITEQA-CC.OO. PUEDE SER DESCARGADO DESDE EL SIGUIENTE ENLACE: Nota-FITEQA-casos-Desa-Textil-San-Cristobal

EL TEXTO DEL ACUERDO DE RESPONSABILIDAD SOCIAL DE TEXTIL SAN CRISTOBAL PUEDE SER DESCARGADO DESDE EL SIGUIENTE ENLACE: Acuerdo-Textil-San-Cristobal

Textil SC

Los acuerdos marco internacionales de garantía de derechos sociales fundamentales (I) : El acuerdo marco de INDITEX

INDITEX ZARA

A despecho de lo ocurrido en las décadas pasadas, donde las iniciativas de las empresas multinacionales dirigidas a expresar su compromiso con el respeto de unos estándares justos de trabajo en sus cadenas de producción podían ser consideradas expresión más de una estrategia publictaria que de una adhesión real y efectiva a los mismos, los últimos años vienen siendo testigos de la emergencia de instrumentos y experiencias dignos de ser tenidos en cuenta.

Éste es el caso de diversos Acuerdos Marco Internacionales de garantía de los citados derechos, que han sido suscritos en lo que va de la presente década entre numerosas empresas multinacionales y las federaciones sindicales internacionales de rama de actividad.

A partir de la presente entrada, iniciaré la presentación en este blog de aquellos acuerdos que destacan por su singularidad.

La serie se inicia con el “Acuerdo Marco Internacional sobre Derechos Humanos y Laborales Fundamentales en la Cadena de Producción de INDITEX“, suscrito en el año 2007 entre la dirección de esta multinacional y la federación internacional representativa de los trabajadores textiles y de la confección, de momento el único suscrito en este sector, en el que priman más bien los Códigos de Conducta de carácter unilateral.

Como se puede apreciar de la lectura de su texto, el propósito de este acuerdo no es otro que comprometer la colaboración sindical a los efectos de garantizar el cumplimiento de los estándares laborales básicos establecidos por el “Código de Conducta de Fabricantes y Talleres Externos de INDITEX“. En virtud de ello, además de ratificar la aplicación de los mismos a lo largo de toda la cadena de producción de la empresa, prevé un conjunto de mecanismos y actuaciones dirigidos a verificar la implantación de los derechos de libertad sindical y negociación colectiva en toda la extensión de la misma, así como a hacer posible que éstos operen como instrumentos al servicio del respeto del Código de Conducta.

La singularidad de este instrumento radica, de este modo, tanto en la original articulación que a través de él se hace entre instrumentos unilaterales (códigos de conducta) y pactados (acuerdos marco internacionales), como en la consideración del sindicato como un agente con capacidad real para vigilar su acatamiento y, de tal modo, hacer posible su cumplimiento efectivo en todos los eslabones de la red.

El Acuerdo Marco Internacional sobre Derechos Humanos y Laborales Fundamentales en la Cadena de Producción de INDITEX puede ser descargado desde el siguiente enlace: AMI INDITEX texto firmado escaneado

INDITEX TRABAJADORA

“Reforma laboral, crisis económica y empleo”

Emblema Fundacion 1º de mayo

A finales del pasado mes de abril, la Fundación 1º de mayo solicitó a un grupo de siete expertos en cuestiones laborales y de Seguridad Social que respondiesen a un cuestionario sobre las líneas maestras de una posible reforma de la legislación laboral y de protección social  en España.

Las respuestas aportadas a dicho cuestionario por Antonio Baylos, Joaquín Aparicio, Carlos Alfonso, María José Romero, Enrique Lillo, Juan López Gandía, Fernando Rocha, José Luis Alvarez y quien esto escribe aparecieron publicadas en el Cuaderno número 1 de la Fundación, correspondiente al mes de mayo del presente año.

Este es sin duda un documento de gran interés para todos aquellos que se encuentran interesados en la construcción de una línea de pensamiento alternativa y crítica a los planteamientos que  actualmente abogan por una reducción de las garantías aseguradas hasta el momento al trabajo como única vía para la superación de la crisis  que venimos atravesando.

De allí que desde este blog me sume a su difusión, poniendo este documento a disposición de sus lectores.

El Cuaderno número 1 de la Fundación 1º de mayo, en el que se recoge el debate en sobre “Reforma laboral, crisis económica y empleo” puede ser descargado desde el siguiente enlace: Cuaderno núm. 1 Fundación 1º de Mayo – Reforma Laboral