¿Cómo hacer frente desde la autonomía colectiva a los efectos laborales adversos de la subcontratación?

Imagen

A propósito de la tesis de Luciana Guerra sobre “El impacto de la tercerización en las relaciones colectivas de trabajo y los equilibrios constitucionales”

Mi recientemente concluida estancia en Lima me ha permitido aproximarme a realidades y experiencias de indudable interés y actualidad, más allá incluso de las fronteras del país del que provienen.

Entre esas experiencias tiene un relieve especial la relativa a la construcción de herramientas dirigidas a hacer frente a las consecuencias laborales negativas de los procesos de subcontratación que viene produciéndose, por cierto no sin grandes dificultades, en el sector minero peruano, de la que da cuenta Luciana Guerra en una magnífica Tesis de Licenciatura titulada “El impacto de la tercerización en las relaciones colectivas de trabajo y los equilibrios constitucionales”, cuya dirección corrió a cargo de mi querido y admirado colega Alfredo Villavicencio y en cuyo tribunal de evaluación tuve la fortuna de participar el pasado 23 de abril.

Según datos oficiales proporcionados por el Ministerio de Energía y Minas, la brecha entre las remuneraciones promedio de los trabajadores de núcleo y de contrata en la minería peruana supera en la actualidad nada menos que el 100 %. De allí que el contingente de los primeros se haya ido reduciendo progresivamente, hasta sumar en la actualidad apenas un 37 % del total (solamente 65.920, de los 111.511 trabajadores del sector).

Como suele ocurrir en estos casos, la primera respuesta a tan alarmante situación no ha provenido del legislador, sino de los propios afectados.

La tesis de Luciana Guerra da cuenta, en este sentido, de la construcción de fórmulas organizativas novedosas encaminadas a agrupar a todos los trabajadores afectados por estos procesos (sindicatos de rama y federaciones sectoriales) y el empleo por parte de éstas de sistemas coordinados de negociación colectiva (elaboración de un pliego único de peticiones, el cual es negociado de forma paralela con cada una de las empresas contratistas por la misma comisión negociadora), así como del uso estratégico del derecho de huelga con el fin de conseguir la participación de la empresa principal en las negociaciones. 

La lógica que subyace a estas iniciativas es concluyente. Lo que a través de ellas se persigue no es otra cosa que reconstruir, desde la autonomía colectiva, la unidad material de los procesos de producción fragmentada a través del recurso a la subcontratación, comprometiendo además, mediante la utilización de los mecanismos de presión colectiva, a la empresa principal, que es la que conserva el poder de decisión global dentro de los mismos, en la negociación de las condiciones de trabajo.

Una presentación y análisis más detenidos de estas experiencias, cuyo interés resulta, como he dicho, indudable, puede verse en el texto al que se remite a través del siguiente enlace, elaborado por la autora especialmente para los lectores de esta bitácora:

El-impacto-de-la-tercerizacicon-en-las-rrcc-luciana-guerra

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s