El uso de becas para encubrir contratos de trabajo: una mala práctica a extinguir

Norman Rockwell, Estudiante de Derecho

El pasado mes de enero el Consejo de la Juventud de España inició una campaña en Internet dirigida a denunciar el uso cada vez más extendido de las becas de formación como una manera de incorporar personal sin derechos laborales ni protección social a las plantillas de las empresas. Una práctica que afectaría en la actualidad a nada menos que 200.000 jóvenes. 

Recientemente, el boletín diario de noticias laborales editado por COMFIA-CC.OO. ha dado a conocer un caso que ilustra hasta dónde puede llegar esta práctica. Los hechos se han sucedido en una entidad de crédito, que llevaba varios años incorporando una bolsa de 143 “becarios” a los cuales se destinaba, sin la menor preocupación por su formación, a realizar pura y simplemente funciones de cajero, luego de pasar por un brevísimo proceso de adiestramiento. 

Aunque la diferencia entre una beca y un contrato de trabajo ha sido clarificada hace bastante tiempo por nuestra jurisprudencia (ver, entre las más recientes, la Sentencia del Tribunal Supremo  de 29 de marzo de 2007) el afán de reducir costos laborales sin mejorar los métodos de gestión, unida a una más que evidente levedad de control, está impulsando a algunos empresarios, cuyas limitaciones saltan a la vista, así como a ciertas entidades e instituciones públicas, a recurrir a este tipo de prácticas, que unen a la explotación laboral más descarada de los jóvenes el fraude a las expectativas que, tanto ellos como la sociedad, han puesto en su formación.  

A continuación se pone a disposición de los lectores de este blog la nota informativa aparecida en el Boletín de COMFÍA-CC.OO. y, como archivo adjunto, la Sentencia del Tribunal Supremo mencionada, que resume su doctrina sobre la materia. 

COMFIA CC.OO. GANA EL JUICIO SOBRE LOS BECARIOS EN CAJA RURAL DEL SUR

Con fecha 2 de marzo de 2010 el Juzgado nº 2 de los social nº 3 de Sevilla ha dictado sentencia en contra de la Caja Rural del Sur por el uso fraudulento de la figura del becario que esta empresa ha hecho en los últimos años. 

En la provincia de Sevilla, los Subinspectores actuantes detectaron una bolsa de 143 becarios pasaban todos los años por la Entidad, quedando demostrado con la sentencia que todos ellos fueron destinados a realizar habitualmente funciones de cajero en los puestos de caja de las distintas oficinas y sucursales a las que fueron destinadas tras una breve formación inicial, por lo general una o dos tardes, que tenia por objeto enseñarles el sistema de arqueo de caja y del funcionamiento de programa informático con el que se operaba. 

La clave del pronunciamiento a nuestro favor ha estado en que todos ellos excepto 12 realizaban otras funciones como la venta de productos tales como tarjetas bancarias, seguros y otros, que comercializaban en la oficina, y por que percibía la correspondiente comisión, que estaba fijada en la mitad de lo que, por la misma labor intermediadora, percibían los empleados de la Caja rural, expidiéndose por esta los correspondientes certificados de declaraciones de retención por IRPF. 

Según su propio testimonio, no habían recibido formación previa, salvo la propia del aplicativo IRIS para poder trabajar en las ventanillas (algunos afirmaron que fueron formados por el becario que acababa las “prácticas” esa semana); tampoco recibirían formación a lo largo del año que permanecían en la Entidad, salvo las mismas que el resto de la plantilla de la Caja (seguros, IRPF, etc.); algunos tenían las llaves de la oficina, otros trabajaban por las tardes, incluso buzoneando o repartiendo tarjetas de crédito por las casas, etc.; pero ninguno realizó labores que tuvieran que ver con su formación académica y que les pudiera servir para adquirir conocimientos relacionados con su carrera, y por supuesto nada relacionado con la investigación objeto de la beca. 

Esta sentencia viene a ratificar las tesis que CC.OO. viene defendiendo en los últimos años, y es que las muchas empresas, con el consentimiento de las universidades, utilizan la mano de obra de estudiantes en prácticas para hacer un importante ahorro en los costes laborales, en detrimento de la creación de empleo. 

COMFIA CC.OO. Caja Rural del Sur 

Fecha artículo: mar 16 mar 2010 

La Sentencia del Tribunal Supremo de 29 de marzo de 2007 puede ser descargada desde el siguiente enlace: 

Sentencia del Tribunal Supremo de 29 de marzo de 2007 – distinción entre beca y contrato de trabajo 

La campaña “¡No más becas por trabajo!” puede ser seguida desde la siguiente dirección: 

http://www.precariosbecarios.org/    

El papel de muchos becarios, según FORGES

 

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3 comentarios en “El uso de becas para encubrir contratos de trabajo: una mala práctica a extinguir

  1. Bien bien bien … qué pena que aquellos que escriben este tipo de artículos y dictan sentencias de tal fecidad mental no son empresarios ni becarios. No entienden el concepto de aprendizaje ni el servicio que prestan las entidades a los jóvenes (y a veces no tan jóvenes) aspirantes a un puesto de trabajo, o bien mejora laboral que gracias a sus estudios, y gracias a las dichosas prácticas, puedan perseguir.

    La realización de una práctica conlleva el ejercicio de las laboras habituales que en una organización se practican. En el caso de una entidad financiera, ejercer de cajero debe de entenderse como parte fundamental de una práctica. No sólo porque de ahí se obtiene la experiencia de las tareas regulares que conlleva, sino el trato con el público y compañeros.

    Lo mismo ocurre con las prácticas que se realizan en cualquier entidad. Ahora bien, si realizar prácticas debe limitarse a no realizar funciones que realizan los trabajadores, podemos limitar a los becarios a que nos sirvan el café. A algunos incluso les haría gracia, a los que conozco y he tenido el placer o disgusto de conocer, no les hubiera hecho gracia alguna, ya que venían en son de aprender las labores del oficio, o sea, aprender a trabajar en la empresa, practicando.

    Este tipo de sentencias, y las personas que promueven el espíritu subyacente, desemboca en que los empresarios se nieguen a admitir a becarios.

    Lamentable, lamentable, lamentable.

    • Estimado Pepe, su punto de vista sería plenamente compartible si de lo que estuviesemos hablando fuese de prácticas y no de becas, se cumpliese la normativa aplicable a las primeras y se ofreciese además a los jovenes la posibilidad de una aplicación efectiva de los conocimientos previamente adquiridos. No parece ser el caso, al menos según lo relatado en la nota adjunta. Saludos cordiales: Wilfredo Sanguineti

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