El efecto “boca de cocodrilo”: la distribución de la riqueza y el trabajo asalariado

Carlos Orduña Barrera, Hacedor de máscaras

Respecto de la entrada “Radiografía de un crecimiento excluyente”, publicada dos semanas atrás, he recibido un comentario de Christian Sánchez, coautor del texto que se colocó como adjunto a la misma, al que acompaña el siguiente cuadro:

De su lectura se desprende con facilidad una doble conclusión:  la distribución de la riqueza en el Perú no sólo es profundamente desigual, sino que esa desigualdad, medida a través de la brecha entre la participación del capital (beneficios empresariales) y el trabajo (salarios), viene incrementándose de manera muy significativa en los últimos años. Nada menos que en un 17.6% entre 1991 y 2007. Es lo que se conoce, en la jerga de los especialistas, como efecto “boca de cocodrilo”.

A esta evidente transferencia de rentas del trabajo hacia el capital no son ajenas las políticas estatales y empresariales puestas en marcha en este país a lo largo del período cubierto por el cuadro, incluidas las más recientes denunciadas en la entrada antes referida. De allí que en su comentario Christian Sánchez abogase, con buen criterio, por el impulso de la negociación colectiva en el Perú, dado su papel fundamental como mecanismo de redistribución de la riqueza.

Es imporante tener en cuenta, de todas formas, que el mismo fenómeno, quizá con menos dramatismo pero igual contundencia, se viene produciendo en el conjunto de economías de los países avanzados, España incluida. El cocodrilo puede tener la boca más o menos abierta dependiendo de los casos, pero su tendencia a irla abriendo cada vez más es en todos evidente.

Esta constatación debe alertarnos sobre los efectos que están teniendo, no sólo el despliegue del proceso de globalización económica sino las políticas que se están poniendo en marcha, tanto a nivel estatal como empresarial, para responder a él, sobre los mecanismos de equilibrio social trabajosamente construidos a lo largo de todo el siglo XX. Unos mecanismos entre los cuales ocupan un papel estelar los que caracterizan al Derecho del Trabajo. Vale decir, la intervención estatal en las relaciones de trabajo y la participación colectiva de los trabajadores.

Las normas estatales protectoras, aún con menor intensidad, siguen existiendo. Y la acción sindical y la negociación colectiva no han desaparecido. Pero cada vez equilibran y redistribuyen menos. Naturalmente, habrá que profundizar en el análisis de las causas de este fenómeno, así como en la manera de tratar de revertir o frenar sus efectos en un contexto tan difícil como el actual, ya que lo que se encuentra en juego es nada menos que la lógica democrática y equilibradora que ha hecho posible el bienestar y la democracia en nuestras sociedades.

A la presente entrada se adjunta un nuevo artículo de Christian Sánchez y Fernando Cuadros Luque titulado “El rol estatal de fomento de la negociación colectiva” en el que estos autrores destacan la vital importancia que posee la promoción de la sindicalización y la negociación colectiva para el equilibrio de los poderes de negociación dentro del mercado de trabajo, la elevación de la productividad y la consecusión de incrementos remunerativos acordes con ella.

EL TEXTO DEL ARTÍCULO “EL ROL ESTATAL DE FOMENTO DE LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA” PUEDE SER DESCARGADO DESDE EL SIGUIENTE ENLACE: ART-FOM-NCOL-C-SANCHEZ-F-CUADROS

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